
A partir del momento en que Costa Rica participó por primera vez en los torneos juveniles de tenis de Shunshine Cup y Orange Bowl, en Miami (EE. UU.), se comenzó a moldear la idea de crear un torneo similar en el país.
Sin proponérselo, en diciembre de 1958, las raquetas ticas Julio Rojas, Ruddy Torres, Niko Kaló, Luis Wicho Rojas y Mario Obando se convirtieron en los gestores de la idea que creó, siete años después, lo que hoy se conoce como la Copa del Café, después de 40 años de una sólida vigencia.
Sus intervenciones en los dos certámenes dieron pie para que los dirigentes Gastón Kogan y Ricardo Kriebel propusieran el proyecto de creación de esta leyenda.
El planteamiento fue acogido por el Costa Rica Country Club, en San Rafael de Escazú, por medio del entonces presidente de la directiva, Alberto L. Arce.
Arce decidió solicitar la ayuda de los socios para que la copa fuera una realidad entre el 25 y el 28 de enero de 1965, a través de los aportes mensuales de ¢100.
Inmediatamente, el comité organizador que integraron, además de Kogan y Kriebel, Álvaro Umaña, Ana Steinvorth, Nora Carvalho y Antonio Bastida, se pusieron en contacto con la Asociación de Tenis de Miami Beach, para contratar los servicios de promesas juveniles de lejanos lugares.
Un total de 12 países formalizaron su inscripción: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Perú, Sudáfrica y, por supuesto, Costa Rica.
Aquí había poca afición por el tenis. Solamente había seis canchas en el Country Club y cinco en el Tennis Club, según recordó el fundador Álvaro Umaña.
Aquel torneo, que solo recibió divulgación de la prensa escrita y radiofónica, lo ganó el sudafricano Patrick Cramer al ecuatoriano Francisco Pancho Guzmán, con parciales de 6-2, 9-11 y 9-7.
La puesta en marcha de aquella edición tuvo un costo de organización de ¢100.000, que dista mucho con la factura onerosa de hoy, unos ¢30 millones, gracias al aporte de 15 patrocinadores.
La primera final frustró a los organizadores pues solo llegaron 40 personas a observarla en el estadio del Country Club. Antenoche la cifra de público a las semifinales de la edición 40 fue mayor, calculada en 3.500 espectadores.
Grandes tenistas que luego fueron consagrados profesionales de mucha fama, desfilaron por sus canchas. Desde Bjorn Borg, Guillermo Vilas e Ivan Lendl, hasta José Higueras, Brian Gottfried y Víctor Pecci.
En damas no fue la excepción, con la llegada de las checas Andrea Holikova y Jana Novotna, la belga Sandra Wasserman, la alemana Anke Huber, la sudafricana Amanda Koetzer y la venezolana Milagros Sequera.
No se pueden obviar los dos triunfos de Juan Antonio Marín, el único tico que ganó la Copa del Café en la modalidad de dobles en 1992, con el estadounidense Adam Gusky, y en 1993, junto al sudafricano Jason Weir.
“Después de 40 años, la Copa del Café está consolidada y está considerada entre los mejores torneos juveniles. Aquí se congregan, año con año, las mejores raquetas del mundo”, comentó ayer Ricardo Mendieta, presidente del Comité Organizador.
Goza con el aval de la Federación Internacional de Tenis, en Londres (Inglaterra), y está en el nivel uno del circuito juvenil, debido a su larga trayectoria y a la calidad de los participantes.
¡Muchas felicidades, cuarentona Copa del Café!