
Brasil tuvo que esperar cinco años para vengarse de Estados Unidos en la Copa de Oro y lo hizo con un “gol de oro” de la joven promesa Diego, para ganar 2 a 1 en la semifinal y lograr su pase a la gran final.
Los garotos (muchachos) de Brasil se enfrentarán el próximo domingo con el ganador de la segunda semifinal que disputarán hoy México y Costa Rica en el Estadio Azteca. Por su parte, Estados Unidos jugará el sábado en Miami frente al perdedor de ese encuentro, en la disputa del tercer puesto.
La selección Sub-23 de Brasil, que empató el partido a los 88 minutos con el gol de otra de sus estrellas, Kaká, forzó la prórroga y al minuto 100 el defensa Cory Gibbs rechazó con la mano un tiro del delantero de Brasil para forzar el penal.
Diego, con toda tranquilidad, superó a Keller con un tiro a media altura por la izquierda para que a los 100 minutos Brasil lograra el triunfo y el pase a la final en el primer partido que se fue a la prórroga de los 13 que jugó en el torneo.
“Estamos muy contentos con el resultado. Merecíamos la victoria porque jugamos mejor que Estados Unidos”, dijo un emocionado Kaká , capitán y otra vez la gran figura de esta selección.
Con esta victoria, Brasil clasificó por segunda vez en su historia a la final de la Copa en el que participa como invitado de la Concacaf, tras haber perdido el partido decisivo en 1996 ante México (0-2).
Estados Unidos se adelantó en el marcador al minuto 61. El defensa Carlos Bocanegra remató perfecto de cabeza un centro de su astro Claudio Reyna.
Pero cuando todo parecía que Estados Unidos llegaría a la final para defender el título logrado en 2002, surgió la figura de Kaká , que al minuto 88 logró el empate al rematar un rechace que hizo el portero Kasey Keller, a tiro de Ewerthon.
La marca de imbatibilidad de Keller en Copas de Oro quedó fijada así en 800 minutos sin recibir goles, luego de pasar casi ocho juegos y una prórroga invicto en las últimas dos ediciones del trofeo.
Estados Unidos había quedado tocado en todos los aspectos, e inclusive Brasil pudo terminar el partido en los minutos de compensación, pero un seguro Kasey Keller lo impidió varias veces.
Sin embargo, todo estaba listo para el triunfo de Brasil, que se creció y comprendió que tenía todo a su favor para conseguir la victoria y vengarse del 1 a 0 de la semifinal de Los Ángeles, en 1998, cuando Estados Unidos marcó el único gol por mediación de Preki .
Esta vez ni el orden, la disciplina ni el factor suerte fueron suficientes para que Estados Unidos pudiese superar la prueba de fuego de Brasil, que al final demostró, que con su selección Sub-23 y las individualidades de Kaká , Diego, Baptista, Ewerthon y Carlos Alberto fue superior.
Pero al final, ni los postes ni la defensa ni Keller pudieron impedir que Brasil fuera el ganador del duelo y el merecido primer finalista de la VII Copa de Oro.