París. Un bello tanto de Giovanni El Príncipe Hernández dio ayer a Colombia el triunfo sobre Japón y, con él, el acceso a la semifinal de la Copa de las Confederaciones, que disputará, el próximo jueves, contra el líder del grupo B (Camerún, Brasil o Turquía).
Colombia es el único de los tres representativos de América que tiene el pase, tras la eliminación de Estados Unidos y el juego que tendrá hoy Brasil ante Turquía.
El Príncipe se ciñó la corona en Saint Etienne, con un gran gol, que premió el partido más serio del conjunto de Francisco Pacho Maturana, frente a un rival que evidenció en exceso la falta de su goleador, Shunsuke Nakamura.
Colombia, que controló el juego en el primer tiempo y puso en aprietos a Japón durante los primeros 20 minutos, se fue desinflando ante su falta de efectividad, hasta otorgar a su rival alguna oportunidad de gol antes del descanso.
Sin Nakamura –el técnico Zico decidió reservarlo al tener molestias en un tobillo–, el conjunto nipón no solo perdió a su máximo goleador, sino también a su referencia en el centro del campo, el que mejor sabía conducir el balón hasta el ataque.
Colombia aprovechó esa ausencia para dominar más campo, para llevar la iniciativa y para alcanzar la meta de Seigo Narazaki, pero Jorge López, Jairo Patiño y Víctor Aristábal –con un intento de globo incluido– se mostraron impotentes para acertar en el arco japonés.
El equipo de Zico, que vivió del juego intermitente de Hidetoshi Nakata, tardó casi media hora en crear peligro, pero tampoco lo supo resolver y solo un ajustado disparo de Yoshito Okubo alertó a Óscar Córdoba, al minuto 44.
Cambio para mejorar
Tras el descanso, ingresó Arnulfo Valentierra (por Óscar Díaz) y Colombia ganó en claridad en el último pase, pero también dejó más espacios en el centro del campo, vía libre a una selección japonesa que pudo adelantarse al comienzo del segundo tiempo.
Fue, primero, un duro disparo de Mitsuo Ogasawa que detuvo Óscar Córdoba y, acto seguido, un remate de cabeza al poste de Naohiro Tahajara, que aprovechó una mala salida del arquero a un centro de Nobuhisa Yamada.
Mermadas las fuerzas físicas por el intenso calor y con más ambición ofensiva ambos conjuntos, el partido se partió por el centro a la hora de juego, se convirtió en un ida y vuelta y quedó pendiente de un error defensivo.
Lo cometió Japón, al perder el balón en su zona defensiva y lo rentabilizó Colombia, que ya había dispuesto de otra gran ocasión por medio de Aristizábal, que frustró Narazaki, y que, a la segunda, tuvo la fortuna de juntar en la misma jugada a dos futbolistas de talento.
Robó la pelota Valentierra y se la entregó en el área a Giovanni Hernández para que El Príncipe , rodeado de contrarios, girara sobre sí y enviase el balón al lado contrario del que esperaba el arquero japonés.
Sin desmayar
Japón no se descompuso, buscó el empate con buen futbol y acumuló tantas ocasiones de gol como espacio dejó a su rival para buscar el contragolpe.
Pero ni Japón tuvo suerte, sobre todo en un disparo de Takahara –desviado por poco– ni la selección colombiana fuerzas para buscar otra cosa que resguardar de forma agónica un resultado que le devuelve a la élite y le permitirá buscar un puesto en la final, el próximo jueves, en Lyon.
Bajo las órdenes de Maturana jugaron Córdoba; Gonzalo Martínez, Mario Yepes, José Mera, Gerardo Bedoya; Jairo Patiño, Jorge López, Giovanni Hernández, Óscar Díaz (Arnulfo Valentierra, 46’); Eudalio Arriaga (Gerardo Vallejo, 76’) y Víctor Aristizábal.
Japón, dirigido por Zico (el brasileño Artur Antunes Coimbra), lo hizo con Seigo Narazaki; Nobuhisa Yamada, Keisuke Tsuboi, Tsuneyasu Miyamoto, Alex Santos; Koji Nakata, Mitsuo Ogasawara (Daisuke Matsui, 73’), Hidetoshi Nakata, Yasuhito Endo (Daisuke Oku, 85’); Naohiro Takahara y Yoshito Okubo (Yuichiro Nagai, 66’).
Ante 24.541 espectadores, el árbitro uruguayo Jorge Larrionda amonestó a los japoneses Yamada, Nakata y Matsui, y a Mera.