Guayaquil (Ecuador), 27 jul (EFE).- Continúan las investigaciones para determinar si la muerte del futbolista Otilino Tenorio, ocurrida el pasado 7 de mayo, se debió a un accidente de tráfico o fue un asesinato mientras conducía un vehículo entre Santo Domingo de los Colorados y Quevedo, en Ecuador.
Los familiares de Tenorio, a través del abogado Rafael Esteves, solicitaron al fiscal Roberto Franco que se reciban las versiones del presidente de El Nacional y del entrenador del equipo en el que militó el jugador.
Según los familiares y el abogado Esteves, Tito Manjarrez, presidente de El Nacional, y Ever Hugo Almeida, entrenador del equipo, han señalado a la televisión local que sabían que el jugador había sido amenazado de muerte.
Las investigaciones comenzaron tras el sepelio del integrante de la selección de Ecuador, por pedido de sus familiares, que también denunciaron haber sido objeto de amenazas de muerte si continuaban con las investigaciones.
Para aclarar el caso, se ordenó la exhumación del cadáver, que se produjo el viernes pasado, y los resultados de los exámenes se darán a conocer en los próximos días.
Mientras el proceso indagatorio continúa, los hijos del jugador han empezado a recibir ayudas.
El presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Luis Chiriboga, hizo ayer, martes, entrega de una casa para dos de los tres hijos de Tenorio en uno de los sectores residenciales de la ciudad portuaria de Guayaquil.
Según el directivo, la ayuda continuará para los tres niños, quienes, además, han recibido becas educativas. EFE
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