La mayoría dice que las botas de hule son para el trabajo, pero un grupo de personas comprueba, año a año, que también sirven para correr y competir. Por quinta vez consecutiva, ayer se efectuó la carrera Botacross, en Quebradilla de Cartago.
Y es que a todas luces esa competencia es algo original: se usan botas de hule en lugar de tenis y el cauce de dos ríos es la pista que recorren los participantes en el menor tiempo.
A pesar de la persistente llovizna y el frío, ayer en la mañana se inscribieron 48 aficionados en las cinco categorías de esa competencia: infantil, libre (general), femenina, veteranos y tercera edad.
Mínor Cordero (general o libre), Rita Alvarado (femenina), José Mario Ortiz (infantil), y Jorge Ramírez (veteranos) fueron los primeros en atravesar la meta ubicada en el restaurante TK's, cuyo dueño, Rubén Tencio, es el organizador del Botacross. No se inscribió ninguna persona de la tercera edad.
Esos primeros lugares recibieron un trofeo y dinero en efectivo. Además se entregó un reconocimiento especial a Mínor Alfaro, quien fue el ganador de la edición pasada del Botacross y corrió lesionado.
Los adultos recorrieron cerca de cinco kilómetros: primero, un trayecto de unos 300 metros en tierra firme; después ingresaron a las aguas del río Purires y, por último, cruzaron el río Cabrera contra corriente.
Para la categoría infantil se realizó una carrera aparte de tres kilómetros.
°Al agua!
Con poco calentamiento, una póliza de seguro y muchos chistes, los competidores se lanzaron a las turbias aguas de los ríos de la zona.
A las 11:15 a. m., los primeros en "echarse al agua" fueron seis niños. José Mario Ortiz, quien cursa el sexto grado y tiene 12 años, tomó la delantera y no dejó que nadie se la quitara, aunque al final aseguró que no daba ni un paso más.
"Fue una bonita carrera. La parte más difícil fue una en que en el río había un palo atravesado y no sabía por donde pasar", expresó Ortiz, quien duró 15 minutos y 34 segundos en llegar al final del trayecto.
Después, los 42 adultos ingresaron al río Purires y en los primeros 25 metros del recorrido ñaunque no era un torneo de clavadosñ Mínor Cordero se dio el primer "panzazo". Después, los "sentonazos" y otros "golpazos" fueron parte de la competencia, pues los corredores no podían observar las piedras debido a lo turbio del agua.
No obstante, Cordero se adueñó del primer puesto y así llegó a la meta con un tiempo de 25 minutos y 51 segundos. Tras él llegó Luis Montero, quien siempre siguió, de cerca, sus pasos en el agua.
"He corrido en carretera, pero en río es más difícil porque se requiere más esfuerzo y se deben levantar más los pies. Es una carrera bonita, además la gente se divierte viéndolo a uno caerse", detalló Cordero.
Al final, todos llegaron a la meta empapados, llenos de raspones en manos y rodillas ñera imposible no caerseñ y las indispensables botas eran tiradas donde fuera con una expresión de "°qué dolor de pies!".