Como consecuencia de los disturbios ocurridos tras el juego entre Liberia y Santos, por la final de la Segunda División del futbol costarricense, el domingo anterior, el Consejo Nacional del Deporte y la Recreación acordó cerrar el estadio Edgardo Baltodano, mientras se realiza la investigación relacionada con el caso.
En su sesión de ayer y amparado en el artículo 10, inciso P de la Ley del Deporte, el Consejo consideró oportuno clausurar temporalmente el estadio liberiano.
Dado lo sucedido el domingo, la junta directiva del Municipal Liberia puso a disposición de la asamblea del equipo sus puestos.
Liberia jugará sus partidos, en caso de que el próximo campeonato se inicie antes de que concluya la investigación que está en marcha, en el estadio de Bagaces, informó ayer el dirigente Gerardo Collatín.
Ya el lunes, el presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, había ordenado una investigación con el fin de que se determinara lo que realmente había ocurrido en las afueras del estadio liberiano, cuando turbas enardecidas incendiaron vehículos de la prensa, lanzaron piedras y se enfrentaron a la policía.
Como parte de las primeras medidas, Rodríguez ordenó el despido del coronel Eduardo Ruiz, director Regional de la Guardia Rural en Guanacaste, el mayor Roberto Clachar Rivas, el capitán Luis Antonio Mendoza, ambos de la Comandancia de Liberia, y el capitán Marvin Arrieta, subjefe a. í. del Ministerio de Seguridad Pública.
Cadena de errores
Errores en el diseño del plan de seguridad e insuficiencia de recursos y de miembros de la policía, fueron los factores que permitieron que el motín, en el que se destrozaron cuatro carros, creciera y durara hora y treinta minutos.
Dada la magnitud de los hechos, el Consejo consideró pertinente el cierre del Edgardo Baltodano, en el que los liberianos igualaron a uno, lo cual le permitió a Santos ascender a la categoría de honor, gracias a su triunfo, de 2 a 1, en el estadio Municipal de Guápiles.
El Consejo, a su vez, convocó hoy a funcionarios del Ministerio de Salud, de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), del Instituto Nacional de Seguros, del Ministerio de Seguridad y del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), para que analicen y planteen propuestas que favorezcan la seguridad de los aficionados y de los deportistas en los estadios de futbol.
Lo decidido en la reunión de hoy, será comunicado a los presidentes de los equipos de la Primera División, para que conozcan las responsabilidades que deben asumir a partir de ahora.
Ayer, Delia Villalobos, directora del Icoder, aseguró que es el momento de parar la violencia en el deporte y que desde el Instituto harán todos los esfuerzos necesarios para que los involucrados participen de las políticas que se dictarán en adelante.
"La nueva ley del deporte nos confiere la responsabilidad y la opción de ejercer la autoridad que se requiere. En el caso específico del futbol, vamos a elaborar un plan que debe cumplirse antes de que se inicie el próximo campeonato. Esperamos la colaboración de los presidentes de los equipos, porque, de lo contrario, tendremos que tomar drásticas medidas. Hay una directriz clara de que se debe parar la violencia", dijo la funcionaria.
Villalobos sostuvo que el Icoder le dará seguimiento al problema de la seguridad y prometió que las respuestas no serán temporales.