Más allá de la victoria, la angustia fue el sentimiento que marcó el resultado final.
El oponente que se suponía iba a ser la presa fácil de un cazador que estaba en clara ventaja numérica, luchó hasta el final y por poco se salva de la derrota.
A pesar de que Barrio México logró vencer a Osa, 2 a 1, en el primer juego de las semifinales de la Liga de Ascenso, lo cierto del caso es que estaban obligados a triunfar por un marcador más amplio.
Esa condición les hubiera permitido viajar al segundo juego, en Ciudad Cortés, con una ventaja más holgada porque los antecedentes convierten a Osa en un rival en extremo peligroso en su campo.
El primer tanto llegó a los 7 minutos cuando el sureño Róger El Policía Gómez recibió un pase de Cristian Portilla y definió con la experiencia que solo dan los años.
Cuando las expulsiones de los oseños Evance Benwell (21í) y Alfredo Morales (35í) hacían presagiar una caída abrupta del visitante, la realidad mostró a un equipo que luchó con las uñas por evitar el traspié.
Por el contrario, en ciertos tramos del juego especialmente de la segunda parte esa inferioridad apenas si se notó.
Fue ahí cuando el trabajo de los defensores de la zona sur, Luis Villafuerte, Alexánder Medrano, Maykol Granados y Jairo Esquivel, se prodigó en los recortes de balón.
Esta vez la sociedad entre los delanteros de Barrio México, Erick Jiménez y Nelson Fonseca, funcionó a media máquina. El primero siempre tuvo uno o dos hombres cerca y el segundo naufragó en solitario.
Sin mucha diferencia
El empate cayó al 39í, cuando el árbitro Marvin Amores consideró que Dónald Santamaría había tocado el balón con las manos dentro del área. El lanzamiento lo ejecutó Jiménez.
A pesar de que manejó el control durante la mayor parte del juego, Barrio México nunca encontró las vías por donde canalizar ese ataque, que las más de las veces moría en el mediocampo o en piernas de una parte baja de Osa que cortaba sin titubeos.
Por momentos más bien parecía que eran los oseños quienes tenían mayoría, porque con solo nueve hombres atacaban con insistencia, sobre todo en la segunda mitad.
Por el sector derecho Portilla (que aportó velocidad) y su compañero Alejandro Alfaro (que sumó fuerza y dominio de balón) lograron inquietar en al menos tres oportunidades.
Con una delantera que no mostró la contundencia de otras fechas y una defensa que titubeó cuando Portilla y Alfaro presionaban, el Barrio quedó a merced de su propia suerte.
Pero Nelson Fonseca aprovechó la última oportunidad para cabecear con éxito un centro de Cristian Giró y con ese fogonazo salvó el honor.