Cartago. ¡Qué partido! Una incómoda llovizna, una gramilla destruida y un viento majadero presagiaban un choque sin mayor emoción. ¡Incluso se hablaba de suspender el encuentro!
Pero en medio del teje y maneje de la pelota hubo de todo.
Primero, la clara ventaja del local (3 a 0); luego, un gol de portero a portero. También llegaron las expulsiones, los penales, el empate y la victoria sin discusión de los que nunca se dieron por vencidos.
¡Cómo duelen las heridas con limón! Cartaginés dejó escapar tres puntos ante un equipo caribeño que no se ha dado por menos en el Clausura.
De la mano de Hugo Madrigal, Danny Fonseca y Erick Jiménez, los brumosos afinaron una ofensiva que supo burlar los pozos de agua del terreno.
La búsqueda de espacios por el sector izquierdo encontró por vez primera la red a los 15 minutos. Madrigal disparó contra el marco, el balón quedó en el área y Fonseca aprovechó el desacomodo de la zaga del Atlántico.
Fue el mismo Fonseca quien de cabeza aumentó la ventaja a 2, y luego llegó Erick Jiménez para sentenciar el 3 a 0.
Los brumosos lo tenían todo para ganar: Tres goles en 30 minutos, en un terreno que conocen al dedillo. Mas el exceso de confianza y un gol inesperado del rival quebraron con sencillez el esquema de los locales.
Lo que parecía una jugada sin mayores contratiempos ayudó a los limonenses a levar anclas.
Kevin Stewart hizo un saque de puerta, el balón picó cerca del área chica de Héiner Rodríguez y de inmediato se introdujo en el marco, sin que nadie lo hubiera tocado. ¡Gol de portero a portero!
El remate era fácil de detener. Sin embargo, Héiner jamás se imaginó que aquel balón llegara a las redes. En cuestión de segundos, Onix Vargas, arquero suplente, calentaba a solicitud del técnico José Matera.
Cambio de actitud
Ese gol era la vitamina que Limón necesitaba para subir la marea.
Cuando los jugadores apenas se comían los primeros minutos del segundo tiempo, los muchachos de Fernando Sosa anotaron el segundo gol, esta vez en los pies de Ráyner Robinson.
La zaga brumosa se descontroló y dejó espacios poco aptos para un equipo que ha sabido remontar marcadores en las últimas fechas.
Los errores se pagan muy caro en el futbol. Minutos después Harold López derribó en el área a Robinson y... penal. La acción significó el empate de los limonenses y la expulsión de López para los cartagos. Kurt Bernard remató sin dificultad.
¡Que desesperación: la ventaja se esfumaba y tenían un hombre menos!
De inmediato entró el portero Onix Vargas en lugar de Héiner Rodríguez. Cartago necesitaba mayor confianza y comunicación.
Pero los del Atlántico se trajeron el sol caribeño, y en las piernas de Erick Lacey y Steven Cedeño, la mediacancha comenzó a edificar más jugadas de peligro.
Al minuto 70 y sin más opciones para detener la velocidad de Kurt Bernard, Onix derribó al limonense en el área chica. Otro penal, y de nuevo, otro gol: el cuarto para los visitantes y el segundo del partido para Robinson.
Los brumosos, con un ácido sabor en su boca, hacían hasta lo imposible por salir de aquella caída.
Pero la esperanza se esfumó a los 86 minutos, cuando el portero Stewart le detuvo un remate de penal -que nunca existió- a Geovanny Castro.
Tres goles de ventaja parecen ser suficiente para que un equipo se asegure el triunfo en un partido común.
Pero el de ayer no fue un encuentro cualquiera, porque Limón le dio la espalda a la lógica y levó anclas.