Cartago. De ordinario encerrado en su propio reducto, ayer Cartaginés despejó su espacio defensivo, se alejó de su esquema conservador y con goles del novato Johnny Woodly y del brasileño Leonardo Moreira, venció a San Carlos, dos goles a uno.
Con esta derrota, los norteños que anotaron con tanto de Wilson Alfaro, fueron desalojados del segundo lugar de la tabla y enviados al cuarto puesto, empatados con Santos, ambos con 20 puntos.
El partido, jugado en un vacío Fello Meza, tuvo su mejor momento en la primera mitad, amén de que en ella se consiguieron los tres goles.
En la complementaria decayó el interés de los actores y, en términos de los ofrecido, bien pudo no haberse jugado.
San Carlos llegó al juego con el carné de sublíder, pero ayer presentó una defensa con grietas como cráteres y una mediacancha sin imaginación.
Pronto se vio que los malabares de Hugo Madrigal en el mediocampo y la velocidad del delantero debutante Johnny Woodly fungirían como un estilete en una frágil cintura visitante.
Así, la apertura era cuestión de esperar. Y no fue mucho, pues a los 30 minutos, Rafael Solano se entretuvo en la salida, Madrigal le robó el balón y centró para Woodly, cuyo remate pegó en Eddy Salas y quedó a placer para que Moreira inaugurara la pizarra.
San Carlos devino en orden. Alexánder Víquez cobró un tiro libre y Freddy Gutiérrez, en el área, no supo evitar que el balón chocara con sus manos.
El penal, ejecutado por Wilson Alfaro en el minuto 35, fue repelido por un íngrimo Rándall Arguedas, quien sin asistencia de sus defensores, quedó a expensas de su verdugo.
El triunfo
Cartaginés hurgó en sus existencias para retomar la ventaja y de nuevo aparecieron Woodly y Moreria.
A los 40 minutos, el segundo devolvió el favor y, tras ganarle un pulso a Salas, sirvió en bandeja para que el novato tuviera un debut feliz.
Para la complementaria San Carlos hizo un esfuerzo por no apagar su buena estrella, pero si bien niveló las acciones, los locales siempre estuvieron más cerca de aumentar la cuenta que los visitantes de la paridad.
Al cierre del partido, el ingreso del experimentado Benigno Guido dio un segundo aire a los norteños. Ganaron en vocación ofensiva, especialmente por la derecha, y las visitas a la cabaña de Arguedas fueron más constantes.
Pero el futbol no está para salvadores. El empeño de Guido fue insuficiente, por lo que los brumosos, que cerraron filas en procura de la victoria, se quedaron con los tres puntos.