Cartago. Levantaste las manos en un instante del segundo lapso. Parecías clamar al cielo. Pero en realidad suplicabas a tus pupilos que ejercieran la presión uno a uno.
Saliste más o menos airoso en tu debut como técnico del Cartaginés. Realizaste dos buenas permutas, la de Whayne Wilson y la de Fránder Segura. Un poco tardías, quizás.
En otro momento, mordiste el anzuelo al discutir acaloradamente con un energúmeno que te insultaba desde la tribuna. Craso error, un técnico que se precie, jamás debe hacer eso. Su obligación es atender a lo que sucede en el campo, nunca fuera de él.
Aunque el objetivo era el triunfo, por tu papel de anfitrión, el empate uno a uno ante la Liga, el mejor conjunto de este torneo, no está mal, nada mal.
Una de las tantas desatenciones en que incurrieron tus gendarmes, provocó el contraste en el marco de Héiner Rodríguez, la figura del cotejo, solo cinco minutos después de que Whayne Wilson abrió la cuenta, cuando servido por José Alberto Brenes desde la izquierda, le ganó el viaje y el balón a Álvaro Mesén. Fue el uno a cero, al 67'.
Mas, bastó un descuido para que Luis Diego Arnáez, con un gran pase, y Luis Marín, certero frente a Héiner, te arruinaran la fiesta. Uno a uno, al 72'.
A pasito lento
El reino de la cautela. Juego de acciones lentas, de cuidados intensivos en las fronteras del área; de tijera y grillete por los flancos. En consecuencia, cero espectáculo y un justo empate, claro.
Además de que faltaron calidad y emociones, el partido registró una nota triste. Al minuto nueve, un choque accidental entre Cristian Mena y Wilson Muñoz terminó con el papel del mediocampista rojinegro, quien no se levantó del impacto. En un principio se creyó que Wílson había sufrido una fractura, mas, por fortuna, la situación no fue tan grave. ( vea nota aparte ).
Tres excelentes intervenciones del arquero local, Héiner Rodríguez, en los minutos 3, 20 y 77, crecieron en el inventario. En la primera, Héiner contuvo con dificultad un cabezazo de Pablo Chinchilla. El zaguero picó el balón en el césped y el guardameta repelió con agilidad. En la segunda, le paró al Chimy un trallazo, después de un buen ligamen entre Alexánder Castro, Wílmer López y el artillero, a quien le volvió a enfriar la brasa en el segundo tiempo.
Un pase largo y aéreo del Pollo Brenes le dio ocasión a Whayne de ganar el mano a mano contra Álvaro Mesén. Y el balón viajó al fondo (67'). Cinco minutos más tarde (72'), se produjo el parpadeo azul que ya describimos y que provocó el uno a uno definitivo.
Pudo ser, Marco Tulio. Solo que ayer, lo mismo que en el pasado el más reciente y el ya lejano, Cartaginés trastocó miel por hiel. Y todo quedó en empate. Para ambos, azules y erizos, una forma de perder.