México, 18 ene (EFE).- El mexicano Carlos Zárate, ex campeón mundial gallo y protagonista de la histórica rivalidad con púgiles puertorriqueños, dijo hoy que las adicciones siempre serán el rival más poderoso para los boxeadores.
"El vino y las drogas son un contrincante cauteloso, poderoso, desconcertante; caer es fácil", expresó Zárate, de 55 años y situado entre las grandes figuras del boxeo mexicano en el siglo XX, al lado de Rubén "Puas" Olivares.
Retirado desde 1979, Zárate vivió los últimos meses en un centro de recuperación para superar las adicciones en las que cayó tras bajarse de los cuadriláteros, en los cuales alcanzó la gloria como campeón mundial gallo y de haber sido peleador del año en 1977.
"Le pido a la juventud que se fije, porque pueden terminar metidos en problemas amargos. Es una enfermedad del alma que hay que pagar y que no se paga con dinero, se paga con la pérdida de la familia, con sacrificio y sufrimiento", apuntó.
En la histórica rivalidad de los púgiles de México con los de Puerto Rico, las peleas de Zárate con Wilfredo Gómez, todavía se recuerdan como las mejores.
El estilo del mexicano era tan fino y reconocido que en 1977 fue declarado boxeador del año en el mundo.
Zárate, nacido el 23 de mayo de 1951 en el barrio bravo de Tepito, la cuna de muchos boxeadores de la capital mexicana, fue campeón del CMB entre el 5 de agosto de 1976 y el 6 de marzo de 1979.
En esos casi tres años como campeón mundial, Zárate hizo diez defensas del cetro gallo, dos ante el puertorriqueño Gómez, y acumuló un palmarés de 65 peleas, con 61 triunfos (58 por fuera de combate) y cuatro derrotas.
Actualmente dedicado a censar a las promesas de este deporte para el CMB, Zárate lleva a todos los gimnasios la nueva filosofía de vida que ha tomado al comenzar lo que llama su nueva vida.
"El deporte del boxeo es bonito, les digo que le entren con ganas, porque es un deporte bonito, si no pueden estudiar. Para poder tener una lana (dinero) hay que meterse al boxeo y dedicarse y seguro lo van a lograr", apuntó.
"Estoy agradecido con la vida y con las personas que me ayudaron donde estuve ingresado", comentó a EFE el peleador, que a sus 51 años, todavía luce la delgada figura que le valió ser llamado el "Flaco" y el "Cañas".
Zárate divide su vida en un antes y un después del tratamiento de desintoxicación al que se ha sometido, durante el cual recibió el respaldo de compañeros y organismos como el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que encabeza el mexicano José Sulaimán.
"Antes existía como cualquier objeto, ahora amo la vida, la naturaleza, a mis semejantes y no es un espejismo, es una realidad", sostiene.
El ex campeón mundial respira y lanza una mirada al horizonte para reforzar la idea de que "todas esas obsesiones y desesperaciones" que lo hicieron caer en el vicio "ya no existen en mi mente".
"Mirame, estoy quieto, calmado, sorprendido de mi mismo. El Consejo Mundial me apoyo bastante, don Jose me mandó cartas para que no me rindiera", apuntó el ex campeón mexicano. EFE.
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