A Pablo Gabas el futbol le dio pasaporte de trotamundos. Con solo 21 años, este volante argentino ya jugó en su país natal, en México y en Costa Rica. Llegó a Santa Bárbara la temporada anterior, mediante un convenio de préstamo entre el club jardinero y el Necaxa mexicano, dueño de su ficha.
A punta de gambetas, remates de media distancia y pases medidos al pie se abrió campo entre los titulares. Hoy es uno de los que lleva el peso de la media cancha en el club dirigido por Jorge Mario Olguín, su compatriota, a quien admira desde pequeño.
“Mi meta es servir al equipo y alcanzar una buena regularidad. Más adelante, cuando se venza el convenio de préstamo (junio del 2004) me gustaría pensar en una buena oferta para seguir aquí o regresar a México”, afirmó.
Gabas asegura que hace mucho tiempo le perdió el miedo a disparar desde fuera del área, un complejo que todavía intimida a muchos jugadores del ámbito nacional.