Por Lorenzo Martínez
Roma, 28 abr. (EFE).- El defensa Fabio Cannavaro, actual capitán de la selección italiana y pieza clave en el Juventus Turín, ha sufrido esta noche, con la emisión en la televisión pública RAI de un vídeo donde se ve como se le inyecta un fármaco antes de un partido en 1999, sin duda un duro golpe de imagen y, quizás, moral.
Una grabación que tiene aires de "chiquillada" por el tono jocoso y de juego de quienes aparecen (varios jugadores, masajista y médico del Parma en la época); pero que impresiona y adquiere tintes muy serios por esa normalidad con la que se ve a jugadores serles inyectados un fármaco teóricamente legal pero que aparentemente no necesitan.
Y es que Cannavaro, defensa duro pero noble dentro de los terrenos de juego, donde ha sido tomado como ejemplo de deportividad, que ayuda en causas benéficas, y con una vida privada sin escándalos, como buen napolitano muy familiar y, al contrario que otros muchos de sus colegas, alejada del mundillo del "famoseo", ha visto unir su nombre a la sombra del dopaje.
Una sombra que empaña, y mucho, todo lo mucho bueno que ha realizado en una amplia carrera deportiva, iniciada en su Nápoles natal, con cuyo club debutó en Primera división el 7 de marzo de 1993, en el partido jugado precisamente en Turín ante el Juventus (4-3), cuando tan sólo tenía 19 años y medio.
Desde entonces su carrera deportiva se convirtió en imparable, que le llevó a la capitanía del Nápoles, a la selección italiana, al Parma (1995-2002), Inter de Milán (2002-04) y al Juventus Turín (desde el último verano).
En medio, fue objeto del deseo de muchos otros clubes "grandes" europeos e, incluso, en un par de ocasiones pudo haber acabado en el Real Madrid, equipo que este último verano cuando buscaba un central le desechó por su edad (31 años) y estar renqueante con una lesión casi crónica de fisura en la tibia izquierda que arrastra desde hace tiempo pero no le impide jugar.
En sus años de carrera, Cannavaro se ha mostrado siempre como uno de los mejores centrales del mundo, rápido y veloz en el corte, expeditivo y, pese a su altura (1,76 metros), buen dominador del juego aéreo. Lleva casi 350 partidos en Primera división y 83 con la selección italiana absoluta (debutó el 22-01-97), de la que es el capitán (en 21 ocasiones) tras la retirada de la misma de Paolo Maldini.
Y ha obtenido, entre otros títulos 2 Copas de Italia, 1 Supercopa Italiana y 1 Copa de la UEFA. Un palmarés menor a su valía.
Ahora se encuentra en un año crucial de su carrera. Llegó al Juventus procedente de un Inter que se le quitó de encima por su elevado contrato (4,5 millones de euros anual) y en un intercambio con el meta uruguayo Fabián Carini, y en el equipo turinés ha vuelto a evidenciar su gran potencial defensivo.
Tiene contrato con el Juventus hasta el 30 de junio 2007, pero sabe que en estos momentos esta saboreando casi lo único bueno y apetitoso que le puede quedar de una carrera deportiva que, lógicamente por la edad, inicia su cuesta abajo.
Y, justo en estos cruciales instantes, sabedor de que el Juventus se reforzará la próxima campaña en defensa, le ha llegado un golpe que puede ser todo un "mazazo" para él; sobre todo para su inmaculada imagen.
Ello por un vídeo filmado por el mismo Cannavaro (25 años entonces), con su propia cámara recién comprada (peor estreno imposible), y emitido esta medianoche por el programa "Punto y aparte" del segundo canal televisivo de la RAI, y donde se le ve como se le inyecta un fármaco antes de un partido.
En concreto, se inyecta "Neoton", un cardiotónico que es creatina fosfato, y el lugar fue un hotel "Marriott" de Moscú, el 11 de mayo 1999, el día antes en que el Parma jugase la final de la Copa de la UEFA, ganada al Olimpique de Marsella (3-0).
Pocos se explican ahora por qué se han tardado casi seis años en aparecer esas imágenes, como ha llegado un vídeo privado de Cannavaro de "forma anónima" a un medio informativo y, sobretodo, por qué un jugador entra en el juego -jocoso o no- de "pincharse" un fármaco mientras se le filma. Y todo con un médico del club al lado.
Está claro que difícilmente Cannavaro sufrirá una sanción, suspensión o investigación judicial, pues si la sustancia fuese ilegal (no lo es) el presunto delito queda "prescrito" por el tiempo pasado, como ya ha indicado el fiscal de Turín Raffaele Guariniello, que tiene abiertas varias investigaciones sobre dopaje.
Pero lo seguro es que el nombre de Cannavaro puede quedar "tocado" y su carrera ensombrecida por grabar algo que, según parece, tiene el dudoso calificativo de "normal" que se haga antes de un partido.
Desde luego, deja muchas interrogantes abiertas, entre ellas la de un "uso impropio" de un fármaco que teóricamente no ayuda. Algo que denunció hace tiempo el técnico Zedenek Zeman y motivó la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía de Turín, que llevó a juicio a miembros del Juventus. EFE.
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