
San Ramón. Son conscientes de que el retorno a la Primera División es un reto gigantesco. A pesar de la experiencia de su entrenador y de la calidad de sus figuras, los ramonenses saben que la condición del benjamín es un obstáculo que solo es posible derrotar con actuaciones convincentes en el terreno de juego.
En la tierra de los poetas la ilusión se alimenta con trabajo. La preparación realizada así lo demuestra.
Una pretemporada que incluyó 10 semanas de fogueo intenso, la contratación de nueve jugadores –entre ellos dos brasileños–, así como el desarrollo de un plan administrativo austero y, sobre todo, inteligente, abren un futuro con posibilidades.
“Este equipo quiere y debe ser protagonista. Nosotros sufrimos todo el largo proceso que implica ganar el torneo de Segunda División para volver al futbol mayor, y no fue para cometer los errores del pasado, sino para mejorar las actuaciones que hemos tenido”, aseguró el presidente, Claudio Vinicio Carvajal.
En parecidos términos, Orlando de León expone, como un argumento sólido, el trabajo fuerte y constante que realizaron en la pretemporada, a juicio del estratega, una de las más consistentes que ha realizado en su larga trayectoria en el banquillo.
“Desde que estábamos en Segunda me ocupé de inculcarles a los muchachos la tremenda responsabilidad que ello implicaba.
“Pienso que eso nos ayudará muchísimo. A pesar de que la primera categoría es un reto aún mayor, los chicos tienen actitud y sabrán responder como profesionales.
“Ellos conocen a fondo mi apego a la disciplina y la filosofía del juego”, comentó el técnico.
Los nuevos rostros
Fernando Patterson, el experimentado guardameta exbrumoso, reforzará la portería; Danilo Campos, Elmir Castillo y Dónald Santamaría, quienes militaron con Osa, también llegaron al club, mientras que Grevin Cruz proviene de Pérez Zeledón.
También fueron contratados Whayne Wilson y Hugo Madrigal, y los brasileños Ducivan de Souza y Sydney Basilio da Silva.
Apegado, como siempre, a su consigna del “ojo de tigre”, De León insiste en que sus muchachos se comportarán como guerreros en la cancha y aportarán el corazón en cada entrega.
Esa determinación parece respaldada a plenitud por los dirigentes del equipo, que aceleran la venta de vallas publicitarias, así como el plan de incremento de los socios y un grupo de patrocinadores sólido, para enfrentar, con éxito, el reto que se avecina.