Obligación histórica, presión de los aficionados o un ineludible afán de protagonismo. Llámelo como quiera.
Pero la misión de Saprissa siempre será una: ganar la corona.
Aunque la estrechez económica asfixie. Aunque la siguiente camada de ligas menores esté muy "verde" para asumir el compromiso de una Primera División. Y aunque la Liga Deportiva Alajuelense, su némesis, esté navegando sobre la cresta de la ola.
Es un destino que no acepta excusas. En la balanza, al final de la campaña, solo el título nacional tendrá peso suficiente.
Para encarar el próximo torneo, los morados retuvieron a la mayor parte de su plantel, pese a que en algún momento se habló de cirugía a fondo en el vestuario.
Llegaron tres refuerzos: Ríchard Mahoney, defensa de Carmelita, Andrés Núñez, lateral brumoso, y Víctor Núñez, el goleador dominicano que jugó a préstamo la campaña anterior con Limonense.
Hay varios extranjeros en la mira, pero la directiva tibaseña no quiere firmar nada hasta que tenga la garantía de que financiera y deportivamente las incorporaciones tendrán éxito, y no incurrir en errores que le han costado caro en el pasado.
Misión en el banco
El entrenador es capítulo aparte. Apenas terminó la temporada anterior, los morados anunciaron la contratación del argentino Antonio D¥Accorso, pero echaron marcha atrás a las pocas horas cuando un sector de la prensa cuestionó el currículum del suramericano.
Ahora se lo están tomando con calma. Y mientras analizan nombres y cotejan presupuestos, Enrique Rivers se encarga de dirigir el trabajo del equipo.
El estratega, que ha hecho su carrera en el banquillo como asistente de Alexandre Guimaraes y solo acumula experiencia como titular del cuerpo técnico de Limón, considera que tienen con qué responder en los primeros partidos del campeonato.
"Podemos empezar bien y mantener un buen ritmo, aunque luego habrá que reforzar el equipo. Pero sean cuales sean las circunstancias, tenemos muy claro que el único objetivo en mente es el título", señaló.
Rivers indicó que jugadores, directiva y cuerpo técnico se han reunido para analizar los errores del último campeonato, en el que los atrasos de salario permearon el camerino y afectaron el rendimiento del plantel.
"Cada sector asumió su parte de la responsabilidad. Esta vez la actitud es diferente y nos aseguramos de no cometer los mismos errores".
Rivers asegura que la pretemporada dejó a un cuadro tibaseño afinado y listo para iniciar la brega.
"Empezamos con tiempo porque queríamos desarrollar el trabajo sin apuros. Esos son dos aspectos claves para que un equipo marche bien", acotó el joven timonel.
Él sabe que la responsabilidad de los primeros partidos será suya y que, eventualmente, podría ser ungido oficialmente como entrenador.
Mas, sea quien sea el elegido, la meta final siempre será empuñar el cetro.
Así lo exige la estirpe.