Mientras en el palco VIP del Estadio Nacional los dirigentes del Brujas-Escazú comen camarones y otras delikatessen , algunos jugadores, en la gramilla, ni siquiera han desayunado.
Este pasaje dibuja la situación de un equipo que, con bombos y platillos, anunció que para esta temporada dejaría Nicoya (Guanacaste) y se trasladaría a Escazú (San José).
El ingreso de nuevos socios a esta sociedad anónima deportiva fue el gancho que anunció recursos económicos frescos con los que se pagaría una planilla reforzada y sin congojas en caja.
Pero la realidad es otra. Así lo explicaron dos jugadores que pidieron no publicar sus nombres por temor a sufrir represalias de los patronos.
“Mire, nuestra condición no mejoró en nada con este traslado”, afirmó el primero.
En la larga lista de promesas sin cumplir destaca que, al igual que cuando era Guanacasteca, a los futbolistas de Brujas-Escazú se les atrasa el salario, lo cual ya lleva mes y medio.
Entrenarse con la ropa mojada o húmeda, no contar con seguidores, tener que comprar su propios guantes (en el caso de los porteros) y tacos, y la división que hay entre los que jugaron en Nicoya y los nuevos contratados, son factores que agudizan la crisis que vive este equipo, el cual no ha ganado aún en la presente temporada y solo contabiliza un punto en cinco encuentros oficiales.
“Solo tenemos una ropa de entreno y cuando llueve no se seca, por lo que al día siguiente debemos practicar así”.
Además, durante los entrenamientos solo se les suministra agua, no bebida hidratante, aunque sí la hay en los partidos de la Primera División.
Los informantes agregaron que, en ocasiones, han tenido que retrasar el regreso a casa luego de una práctica, pues “es casi seguro que un cobrador está en nuestra puerta”.
“Eso nos da mucha vergüenza, pues somos personas honestas, que no nos gusta deber, pero ante la falta de pago, tenemos que recurrir a esto”.
Con salarios atrasados, sin implementos deportivos “¿cómo quieren que le pongamos ganas en los partidos?” se preguntó el otro de los jugadores que accedió a contar lo que pasa en este equipo de la máxima categoría del futbol tico.
De las llamas a las brasas
Mientras el equipo tuvo se sede en Nicoya, los jugadores vivieron momentos tristes, pues el atraso en los salarios fue la constante.
“Pero aquí (en Escazú) sigue la situación y la pasamos peor porque no hay ninguna relación entre nosotros en este pueblo”, sostuvo un futbolista.
Explicó que mientras en la pampa, la dueña de una soda cercana al estadio les daba comida fiada, en Escazú nadie les da esa facilidad.
“Recordamos a esa señora con gran cariño, pues nos tenía mucha paciencia y esperaba a que nos pagaran para cobrar su dinero. ¿Quién nos da algo fiado en la capital?”
Además, recordaron que en Guanacaste la vida era más sencilla.
“Allá vivíamos en una casa club, por lo que no pagábamos alquiler, andábamos en bicicleta, mientras que aquí solo podemos andar en carro. Y hay que echarle gasolina”.
Ambos resaltaron la total falta de identidad entre el club y los escazuceños.
“Entrenamos en el estadio Nicolás Macís, pero jugamos en el Nacional, donde nadie va a vernos.
“En Nicoya iban pocos al Chorotega, pero nos apoyaban de corazón. Incluso, algunos hasta nos invitaban a comer tras el juego, mientras que aquí nadie nos conoce”.
Esta situación se agrava por los malos resultados, hasta crear un círculo vicioso.
“Nosotros sabemos que no podemos exigir que nos paguen, pues no ganamos y así no se consigue dinero para que nos cancelen el salario.
“Todo esto nos genera una gran presión porque tenemos que mantener nuestras familias, lo que redunda en que no ganemos”.
Los jugadores esperan que pronto llegue el primer triunfo, y con él, el fin de esta seguidilla de malos resultados.
“Tenemos una planilla para competir con los mejores equipos, pero no ganamos. Cuando consigamos una victoria, todo cambiará porque nos llenará de confianza”.
Pero los dirigentes no esperan y ya se dieron las primeras medidas: los jugadores fueron multados y el defensor Vinicio Alvarado fue cedido a Belén.
Mientras, en el palco VIP no faltarán las delikatessen .