
No hay que engañarse, no es cuestión de encantamientos ni maldiciones el que Brujas de Escazú no gane aún su primer partido del campeonato, es la pésima definición de los jugadores la que les ha negado triunfar.
Ayer, durante el partido entre el equipo de Escazú y el Santos de Guápiles, fue notorio que la “magia” de la que tanto se jactan los brujos no pasa de ser una estrategia de mercadeo.
Para el Santos, que estrenaba en el banquillo a Juan Diego Quesada –dirigió desde la banca por no estar inscrito–, el papel hecho en el Nacional tampoco le debería agradar, ya que dista mucho de lo que puede ofrecer.
Urgido por sumar su primera victoria, Fernando Sosa, entrenador del Brujas, alineó tres hombres en punta: Jairo Arrieta, David Diach y el brasileño Celso Herculano da Silva.
Como apoyo de estos se ubicaron Leandro Gobatto, compatriota de Celso, junto a Gustavo Pérez y Rodolfo Arnáez.
En el bando contrario, Juan Diego apostó por el juvenil Leonardo Araya, quien acuerpó al uruguayo Gustavo Martínez en labores de creación.
Más arriba, el interminable Michael Myers y el brasileño Jorge Barbosa eran las puntas.
El primer aviso del partido lo dieron los visitantes al minuto cinco, cuando Barboza corrió con la pelota entre los defensores Berny Peña y Vinicio Alvarado, y remató fuerte a quemarropa frente a Alexánder Jara, pero este sacó la pelota al tiro de esquina.
Al cumplirse el cuarto de hora fue el Brujas el que buscó marcar. Arrieta centró desde la izquierda, despejó un defensa, Gobatto la devolvió al marco pero Pablo Camacho la detuvo ágilmente.
Antes de que cerrara la primera parte Peña volvió a probar a Camacho con un cabezazo, y Herculano lo hizo volar con un disparo al ángulo superior izquierdo.
Jugó la desesperación
Ante el cierre que mostraron los escazuceños en el primer tiempo, parecía que sus primeras tres unidades del campeonato estaban cada vez más cerca.
Pero no. Primero fue David Diach, al 56’, el que envió a las nubes una pelota servida por Herculano da Silva, quien lo dejó con el marco abierto.
Ocho minutos más tarde Celso se atrevió, ingresó al área y disparó fuerte, pero, ¿adivinen?, también desviado.
Cansado de ver a sus muchachos dilapidar opciones, Sosa sacó a Diach y metió al eslovaco Josef Miso al minuto 65.
La escasa afición presente en el Nacional había estado coreando al europeo desde hacia rato.
Tres minutos después de su ingreso (68’), Miso fue el mejor testigo de que lo del Brujas es cosa seria.
Jairo Arrieta corrió por la izquierda, llegó a la línea de fondo y sacó un “pase de la muerte” que llegó a piernas de Gobatto, y que el brasileño sacó del campo.
Al 70’ fue Arrieta quien botó un balón que él mismo había ganado y que estaba para gol.
Y para no dejar espacio a las dudas, el propio Miso voló otra luego de que Gustavo Pérez le sirvió un pase que lo dejó frente al marco y a Camacho.
Sobre el Santos es poco lo que se puede decir en el complemento, ya que no pasó de algunos intentos sin relevancia.
Los guapileños dirán que un punto de visita no es malo, pero si hurgan en el nivel mostrado, tampoco hay mucho que resaltar.
El cuadro anfitrión, aunque sumó su primera unidad del Apertura, debe tener cuidado porque su falta de definición no es falta de magia, es una realidad que los aleja de los primeros lugares.