
Carmelita, que saltó al terreno casi como la víctima propicia de Brujas -hasta anoche líder del torneo-, consiguió un claro triunfo de 3 a 0 que le permitió amanecer como el puntero indiscutible del Torneo de Clausura y también como el único cuadro que ha conseguido tres victorias en lo que va del certamen.
Humildes y laboriosos, los hombres de Juan Carlos Arguedas utilizaron el contragolpe como su arma letal y se aprovecharon también de la pésima marca que intentó ejercer Brujas en tres momentos claves, en los minutos 23, 28 y 43.
En esos instantes, oportunos para Carmelita y aciagos para los anfitriones, la representación verdolaga no solo rubricó su victoria (con dardos de Segura, Bruno y Quirós) sino que, además, se constituyó en el equipo más goleador de esta segunda fase del campeonato, con ocho anotaciones.
El dominio fue propiedad de Brujas en los primeros minutos, gracias al trabajo de un Leandro Gobatto muy inquieto, cuya proyección y calidad futbolística nos hizo creer que muy pronto pondría a carburar a su delantera.
Pero no sucedió así y más bien fueron los visitantes los que se robaron el protagonismo con su arma simple pero efectiva.
Esto lo comprobamos a los 26 minutos, cuando se abrió el marcador. Un tiro libre de Denis Valverde permitió a Roberto Segura ingresar como tromba y vencer a Adrián de Lemos con un certero remate de cabeza.
Pese al contraste, el dominio brujo continuaba. Mas, con sus insinuantes contraataques, los carmelos seguían llevando peligro. Fue así como al minuto 28, mediante un tiro de esquina que cobró el Chime Quirós por la izquierda, Dáger Villalobos, quien estaba solo, sirvió de cabeza a otro hombre libre, Marcelo Bruno. Y el argentino no perdonó.
A raíz del segundo fiasco en su valla, Brujas comenzó a perder el orden con que había iniciado y apeló también al contragolpe, como su recurso de emergencia.
Mas, en ese improvisado afán, los locales fueron sorprendidos de nuevo. Vino un centro desde la izquierda, lo tomó Wilbert Castro, sirvió a Chime Quirós y cayó el tercer gol.
Con ese 3 a 0, tan sorpresivo para la afición local, terminó el primer tiempo.
Declive notorio
Si bien es cierto que la primera parte no había sido un dechado de virtudes, en el segundo lapso el panorama empeoró y el espectáculo derivó en una mejenga.
Carmelita regaló la iniciativa, renunció a cualquier nueva posibilidad y, simplemente, se refugió en su parcela.
Brujas reiteró la búsqueda de espacios y caminos al gol, de la misma manera como lo había intentado en el primer capítulo.
Pero nunca los pudo hallar.
Consiguió mantener el dominio y la iniciativa, mas estos factores se volvieron inútiles debido a la poca proyección hacia el marco adversario y a la precipitación ante el arquero en las escasas ocasiones que se presentaron.
Un cabezazo de Berny Peña que Vinicio Alvarado sacó de la raya de sentencia fue la única acción digna del comentario que se presentó a lo largo del complemento.
Con sagacidad, los del barrio erizo reforzaron sus precauciones, se olvidaron del juego bonito y se ocuparon de lo importante: asegurar la victoria y ostentar hoy un liderato justo y merecido.