
La historia olímpica de Costa Rica se escribe antes y después de Sylvia Poll. Antes fue sufrimiento y frustración; después alegría y esperanza. Su inolvidable medalla de plata en los Juegos de Seúl 1988 maravilló a todo un país y sembró una semilla hacia el futuro que hoy recoge su hermana Claudia.
Este ejemplo de la esbelta nadadora de ubicarse segunda en el mundo en los 200 metros libre, consagró al país 52 años después de que apareció por primera vez en unas justas olímpicas (Berlín 1936). Sin duda, abrió un capítulo aparte en la titubeante trayectoria del deporte costarricense.
Un triunfo personal que reafirmó la preponderacia de las disciplinas individuales sobre las colectivas, que casi siempre fracasaron a la hora de la verdad, a la hora de "jugarse la vida" en el campo competitivo internacional.
Costa Rica estuvo presente en nueve ediciones de los Juegos Modernos, con 203 costarricenses (120 atletas y 83 delegados o entrenadores), en 11 disciplinas; a saber, arquería, atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, esgrima, futbol, judo, levantamiento de pesas, natación y tiro.
Ante la proximidad de la siguiente cita olímpica de Atlanta 1996, este es un buen momento para repasar los mejores y peores momentos ticos en la máxima reunión deportiva del orbe, cada cuatro años. Entremos, pues, en la historia...
Berlin 1936
En medio de la Alemania nazi de Hitler, el nombre de Costa Rica sonó por primera vez en el mundo del olimpismo cuando un solo atleta en esgrima ondeó el pabellón tricolor durante la inauguración de los Juegos, en agosto de 1936.
Roberto de la Guardia fue uno de los 4.066 deportistas y, gracias a él, Costa Rica figuró entre las 49 naciones presentes en la ciudad germana. Intervino en las especialidades individuales de florete, espada y sable, en las que estuvieron 71 espadachines de 26 países.
Los primeros puestos correspondieron a representantes de Italia, Francia y Hungría. Sin embargo, el Comité Olímpico Nacional no consideró oficial esta participación, porque viajó sin la debida acreditación, a pesar que en los registros de Berlín su nombre aparece.
Tokio 1964
Dos judokas, Orlando Madrigal y Rafael Barquero, viajaron al continente asiático, pero no pudieron con sus adversarios y fueron eliminados. Madrigal perdió con el brasileño Shiozawa, el filipino García y el austríaco Redle; mientras que Madrigal no pudo con el francés Lederre, el alemán Hoffmann ni el galo Louis.
Mexico 1968
El fondista Rafael Angel Pérez, la atleta Jean Robothan (primera mujer tica en unos Juegos), los ciclistas José Manuel Soto y José Luis Negro Sánchez y el tirador Hugo Chamberlain fracasaron en forma rotunda. El único que pudo avanzar a la segunda ronda fue el boxeador Isaac Marín, pero de ahí no pasó.
Munich 1972
Rafael Angel Pérez estuvo durante nueve meses en Alemania, en una etapa preparatoria a las Olimpiadas, y logró hacer buenas marcas en 5.000 y 10.000 metros; pero luego no pudo reflejarlas en las justas. Al boxeador Orlando Hernández le dio mal de patria en el camino y Munich, por ello, fue un triste recuerdo.
Montreal 1976
Viajaron --entre otros-- el ciclista Carlos Alvarado, el arquero Juan José Wedell y la nadadora María del Milagro París, pero la experiencia fue magra y pronto fue olvidada y archivada. París no llegó en plenitud de condiciones: se fracturó la mano izquierda en un torneo previo y estuvo dos meses y medio sin poder nadar. Recién en Canadá comenzó a prepararse; su mejor desempeño se produjo en 100 metros mariposa, al quedar en el puesto 11 del mundo y superar el récord olímpico existente (1:03.34).
Moscu 1980
Costa Rica envió la mayor cantidad de atletas de la historia (30), en atletismo, futbol, judo, natación y tiro. Pero solo María del Milagro París sacó la cara por el país, cuando se ubicó sétima en el orbe en 100 mariposa, entre 24 nadadoras de 18 países, que la erigió en leyenda como la primera deportista nacional que llegaba a la disputa de una medalla olímpica.
El judoka Ronny Sanabria cumplió una gran actuación en 60 kilos y junto a Manuel Chaves y Alvaro Sanabria el judo nacional logró una marca sin precedentes: duraron ocho minutos y nueve segundos en el "tatami", más de lo que se había logrado a este nivel en diez torneos mundialistas.
El futbol mostró "un juego artesanal", según la FIFA, y quedó eliminado al caer en sus tres presentaciones frente a Irak (0 a 3), Yugoslavia (2 a 3) y Finlandia (0 a 3). Un mal pasaje.
Los Angeles 1984
Ni los atletas Rónald Lanzoni y Glen Abrahams, ni Carol Ares (deporte ecuestre) pudieron destacar. El resto de la delegación tampoco cumplió, al no tener la menor posibilidad ante rivales de gran poder y experiencia. En síntesis, se obtuvieron derrotas aplastantes en otras disciplinas.
La mayor expectacion se centró en el futbol, en Stanford y Pasadena. Sin embargo, tampoco pudo avanzar y quedó eliminado en la primera fase. Tras los estrepitosos reveses contra Estados Unidos (0 a 3) y Egipto (1 a 4), el fracaso se olvidó por completo cuando Costa Rica derrotó al campeón mundial Italia (1 a 0), con una histórica anotación de Enrique Rivers.
"Su espíritu de lucha fue admirable y todo el equipo jugó en forma magnífica", estableció la FIFA en el informe oficial de ese juego contra los azurri. La victoria se festejó como una de las más importantes de la historia del balompié criollo.
Seul 1988
Corea del Sur siempre será recordado. Para empezar, el boxeador Humberto Aranda pasó a la segunda ronda (era la segunda vez que un púgil nacional lo hacía, después de Isaac Marín), pero allí se encontró con la parcialidad de un fallo en favor del polaco Jan Dydak y tuvo que regresar pronto a casa.
Los demás participantes en natación, judo, levantamiento de pesas, tiro y atletismo, apenas cumplieron, sin resaltar mucho sus cualidades, y estuvieron muy por debajo de las expectativas que ofrecieron los dirigentes.
Pero nadie alcanzó lo hecho por la ondina Sylvia Poll, quien con categoría salvó el honor de la natación latinoamericana. Obtuvo plata en los 200 libre --por primera y única vez en la historia deportiva una atleta conseguía una presea olímpica--, y fue finalista en las tres pruebas individuales que participó (quinta en 100 libre y sexta en 100 dorso). ¡Extraordinaria labor!
Barcelona 1992
Sin incluir a la nadadora Sylvia Poll, que se despidió del olimpismo con el quinto mejor tiempo en 200 dorso, el 75 por ciento de los atletas ticos en Barcelona no mostraron progresos ni siquiera en sus marcas personales. Ni siquiera el recuerdo de Seúl 88 y la presea de Sylvia sirvió de inspiración a los demás.
La excepción la marcaron en parte la velocista Zoila Rosa Stewart, que clasificó a la segunda ronda en 400 metros planos; mientras que Randolph Foster en 400 con vallas y José Luis Molina en 5.000 metros lisos mejoraron sus registros de inscripción.
Caso contrario se presentó con el tirador Alvaro Guardia; la arquera Patricia Obregón, los piragüistas Ferdinand Steinvorth, Gilda Montenegro, Gabriel Alvarez y Joaquín García; el esgrimista Esteban Mullins y los velocistas Alex Foster y Henry Daley, quienes estuvieron por debajo de sus proyecciones previas y no respondieron a sus propios límites.
A manera de conclusión, la gloria olímpica de Sylvia Poll en Seúl 88 marca la historia y borró 52 años de fracasos y frustraciones. Ella abrió el camino, ¿quien la seguirá o superará; será su propia hermana Claudia, dentro de siete semanas? Solo el tiempo nos lo dirá después...