Buenos Aires, 30 may (EFE).- Pese a que aún no llegaron a un acuerdo con los dirigentes, los jugadores de la selección argentina de rugby disputarán los partidos programados para junio ante Gales y Nueva Zelanda, anunciaron hoy fuentes federativas.
En un nuevo capítulo de la que es considerada la peor crisis de la historia del rugby de este país, integrantes de los Pumas y dirigentes convinieron en seguir negociando una solución al conflicto una vez finalizados estos encuentros.
"La Unión Argentina de Rugby (UAR) informa que la selección jugará los partidos internacionales programados. Seguiremos trabajando todos juntos para el bien del rugby argentino", destacó la institución en un breve comunicado de prensa.
Los jugadores, por su parte, difundieron una carta en la que volvieron a dejar en claro su postura.
"La respuesta (de los dirigentes) se basa únicamente en un tema económico. Nada dice respecto al fondo de la cuestión, que es la preparación del equipo de cara al futuro y el mantenimiento de la estructura profesional. Nos piden jugar y ganar, pero no nos dicen ni cómo ni con qué", señala la misiva.
"Sin embargo, ponemos al rugby y a la camiseta de Argentina antes que nada", afirmaron los jugadores al justificar su decisión de disputar los partidos ante Gales el 11 y 17 de junio, y frente a Nueva Zelanda el día 24 del mismo mes.
El conflicto alcanzó su máximo grado de tensión la semana pasada, cuando 53 jugadores renunciaron a jugar en la selección si no se atienden su reclamos económicos y, sobre todo, su petición de "respeto y atención" por parte de la directiva de la federación.
Los Pumas reclaman a la UAR el reconocimiento de una deuda de unos 325.000 dólares y que no desmonte el sistema de ayudas económicas (325 dólares) al mes para cada jugador no profesional que viva en Argentina, más otro tanto por partido jugado, que a su juicio ha permitido la equiparación del equipo albiceleste con otras selecciones netamente profesionales.
Además, piden una mayor atención a la organización de las giras y entrenamientos del equipo y que se eviten casos como el de la última gira de Italia en Argentina, donde el conjunto local se quedó sin cancha para los entrenamientos.
La situación planteada por los Pumas pone de manifiesto las tensiones existentes entre quienes defienden la necesidad de profesionalizar el rugby en el país y los que apoyan la continuidad del "amateurismo".
Argentina es el único país dentro de los diez primeros del ránking internacional de rugby cuyas estructuras y clubes siguen siendo totalmente aficionados, si bien la mayoría de los jugadores de la selección se desempeñan como profesionales en clubes franceses, británicos o italianos.
La crisis del rugby argentino comenzó el año pasado, cuando las cuentas de la federación fueron embargadas por decisión judicial para enfrentar una causa elevada por un jugador de rugby que quedó cuadripléjico durante un partido en 1994.
La nueva directiva de la federación, que asumió en 2005, se declaró en suspensión de pagos para enfrentarse al embargo, lo que le generó problemas con Sportfive, la empresa comercializadora de los derechos de imagen de esa institución. EFE
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