
Atenas. Hace cuatro años, en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, el equipo de baloncesto de Lituania asustó a los Estados Unidos, los tuvo al borde de la derrota y les demostró que no eran invulnerables.
Ayer, en Atenas, el susto se tornó en pesadilla real para el otrora poderoso Dream Team al caer, 94 a 90, ante los lituanos, que sacaron una extraordinaria jornada bajo la guía de Sarunas Jasikevicius.
La nueva trastada en estas justas se unió a los reveses recibidos en otras competencias (Argentina, España y Yugoslavia, en el Mundial 2002; Puerto Rico en esta Olimpiada).
Ahora los bálticos se convirtieron otra vez en la maldición que persigue a los hombres del entrenador Larry Brown.
Al final del primer cuarto el acta solo recogía tres faltas del equipo norteamericano.
Con todo y eso los lituanos sortearon el chaparrón con una parte de su mente en el juego y la otra mitad concentrada en salir de los forcejeos y el avasallador despliegue protector del equipo de las barras y las estrellas.
También aguantaron en el segundo tramo. El bote salvavidas es el mismo que todos los equipos van a utilizar: la defensa en zona.
Y para atacar en ese sector hay que manejar conceptos de baloncesto que se escapan a la capacidad de ejecución de los profesionales NBA. Lituania encontró refugio y tregua en esa disposición.
Frente a ella, los norteamericanos opusieron una circulación exterior propia de categorías muy tempranas de formación y, en último término, lanzamientos lejanos –muchas veces mal seleccionados– o penetraciones fiadas a la fuerza y la velocidad, pero poco ortodoxas.
Eso sí, con la fibra tensa en el otro lado del campo el contragolpe nació con mayor frecuencia y, en transición, que es el paradigma de la explosividad y la potencia, arrollan.
A final de cuentas, con el contragolpe lograron contener el mayor talento global lituano.
Parece mentira que después de 30 minutos Lituania, un equipo con buen físico, aunque inferior al norteamericano, acumulase más faltas personales que sus combativos rivales. Así son las cosas. Extrañas muchas veces.
En otros juegos, Argentina consiguió llegar a segunda fase al derrotar a Nueva Zelanda por 98-94; Puerto Rico alcanzó su boleto al vencer a Australia por 87-82; España dobló 76-68 a Serbia y Montenegro; Italia se acercó también a la clasificación con 89-52 sobre China, y Grecia sumó su segunda victoria (88-56) ante Angola.