Chiclayo (Perú). Argentina rompió el sueño peruano de conseguir como anfitrión el título de campeón de la Copa América y se convirtió en la primera selección que se clasificó para las semifinales, en un partido en el que la lógica se dio y ganó el equipo que más calidad tuvo.
Perú, además de su menor potencial, partió en desventaja por la significadas ausencias en la delantera de Claudio Pizarro, Jefferson Farfán y Flavio Maestri, pero se plantó ante un rival que solo tuvo que esperar su oportunidad.
El equipo de Marcelo Bielsa no dejó ni un minuto para comprobar a qué iba a jugar el rival, ni a que le comiera terreno en ese típico inicio de garra y fuerza de todo conjunto local en choques de tanta trascendencia como este.
Argentina estuvo contundente y sin florituras atrás y fuerte en el centro del campo con Fabricio Coloccini en misiones de secante de Roberto Chorri Palacios y con Andrés D’Alessandro lucido y creativo, mientras que como delantero centro peleó Luciano Figueroa, al que el técnico le dio continuidad tras sus dos goles frente a Uruguay, y obligado por la recaída en su lesión del barcelonista Javier Saviola.
Cerca de un cuarto de hora tardó el conjunto que dirige el brasileño Paulo Autuori para contrarrestar la disposición táctica de la albiceleste y lo hizo con el primer acercamiento claro del partido, en un centro por la derecha al que no llegó por poco dentro del área chica Jorge Soto.
La gran oportunidad de 0-1 no fue más que preludio del tanto argentino, obra de Carlos Tévez, recién ingresado al campo en lugar de D’Alessandro, tras una falta botada al borde del área.
Perú no entregó el partido ni mucho menos y Nolberto Solano estuvo cerca de empatar poco después del tanto encajado, pero su lanzamiento libre directo concluyó estrellado en el larguero de la meta de Roberto Abbondanzieri.
A renglón seguido fue Chorri Palacios el que no acertó con el marco en un remate por bajo que se le fue demasiado cruzado.
Esas dos fueron muchas concesiones para Argentina, que redobló sus esfuerzos defensivos, pero sin renunciar en ningún momento a poner el tanto que le dejara tranquila en los últimos minutos.
Sin embargo, la expulsión del valencianista Roberto Ayala en el tramo final del choque puso más incertidumbre de la esperada para los que ejercieron de visitantes, aunque solo fue eso.