Solano comenzó ayer su trabajo, en Montecillos, donde observó el trabajo de sus nuevos pupilos, luego de que la directiva carmelita lo nombrara como sustituto del alemán Ulrich Kowalczyc.
El europeo renunci¥o el lunes, al considerar que era lo mejor, al cabo de siete fechas sin resultados positivos. "Jugamos bien en cinco partidos, pero faltó suerte", apuntó.
El desafío de Solano será darle un giro al equipo, y el entrenador piensa que tiene recursos para lograrlo.
"Estamos en una etapa de valoración, creo que se cuenta con buen material humano, lo que nos da mucho ánimo para trabajar", aseguró.
"Tenemos 15 partidos para valorar este grupo, luego de esto definiremos si se necesitan cambios para el Torneo de Invierno", enfatizó.
La última vez que Solano se sentó en un banquillo del circuito mayor fue hace diez meses, al mando de un frustrado proceso en Puntarenas que terminó rápidamente. Luego cerró con la Universidad la anterior temporada de la Liga de Ascenso.
Ahora, en Carmelita, su esperanza es moldear un equipo que ofrezca un futbol ofensivo y que no llegue a defenderse de sus rivales.
"Lo primero será cambiar la mentalidad de los jugadores. Apelaré al orgullo de los futbolistas, a nadie le gusta jugar en el club que marcha en el último lugar. Estoy seguro que vamos a mejorar".