Sidney. La selección de Alemania ganó el jueves la medalla de bronce del campeonato femenino de futbol de los Juegos Olímpicos, al vencer a Brasil 2-0, con dos oportunas y mortíferas estocadas, en el Sidney Football Stadium.
Un soberbio derechazo en comba de tiro libre lanzado por Renate Lingor (64) y un remate esquinado de Birgit Prinz a la carrera (79) dieron la victoria a las germanas y quebraron el tedio de un rutinario espectáculo en un escenario que les quedó demasiado grande a las dos escuadras.
Unos pocos miles de espectadores se entretenían haciendo la ola en el colosal Sidney Football Stadium, con capacidad para 42.000 personas sentadas, pero la presión de Brasil quemando los últimos cartuchos le inyectó emotividad a los últimos 20 minutos, cuando Pretinha se lo perdió rematando suave a las manos de la portera Silke Rottenberg.
Otra vez se derrumbó Brasil defensivamente, después de controlar en vano el balón y el territorio. Había deambulado la calva mediocampista Sissi por el medio juego, sin pasión ni intenciones de meterse en la zona de definición, limitándose a administrar la pelota en el cadencioso movimiento de avance de su equipo.
El inspirado y creativo botín zurdo de Sissi sólo aparecía por ráfagas, cada vez más esporádicas y tampoco se iluminaban las morenas Pretinha y Roseli, instaladas como francotiradoras en las proximidades de la valla alemana.
Brasil limitó su plan de ataque a las proyecciones de Maycon, zaguera lateral izquierda veloz e impetuosa, pero Alemania le opuso un bosque de femeninas piernas en la última línea, con ocho mujeres en función defensiva, con un conservador esquema 4-4-2.
Las corpulentas defensoras Steffi Jones y Doris Fitschen eran dos columnas difíciles de desequilibrar y la guardameta Rottenberg sólo debía cuidarse de alguna entrada a fondo de Formiga.
Como les había sucedido con Estados Unidos (cuando perdió 1-0 la semifinal), las sudamericanas ejercían el dominio, en acciones de conjunto que nacían en la firmeza y autoridad de Daniela, pero de goles ni hablar.
Con una distancia abismal entre sus mediocampistas y la solitaria delantera Inka Grings, las germanas no parecían estar en condiciones de esperar una conquista.
Apenas surgieron los pelotazos de Maren Meinert buscando localizar algún pique profundo de Grings, con una presencia decorativa de la volante Bettina Wiegmann. Pero a la hora de anotar, no perdonaron.