Ni la más descabellada imaginación del aficionado más descreído pudo “montar” el escenario de dos derrotas iniciales y una amenaza de eliminación tempranera de Costa Rica del Mundial Alemania 2006.
Sin embargo, en ese aprieto está la Selección.
Y si hoy la cosa no da un giro dramático –entiéndase: un triunfo–, no habrá nada más que hacer..., salvo recoger las velas, dedicarse al campeonato doméstico y comprar un club de viajes para viajar a la Copa del Mundo.
La Selección costarricense –víctima de los yerros de sus jugadores, técnicos y dirigentes– solo tiene un camino esta noche cuando reciba a su similar de Canadá: ganar (y ojalá con muchos goles).
Ticos y canadienses se miden hoy, a las 8 p. m., en partido de la tercera jornada de la cuadrangular semifinal B de la Concacaf, en el Ricardo Saprissa.
En el otro juego del bloque, Honduras espera al líder, Guatenmala.
Los dos combinados llegan en una situación comprometida en sus aspiraciones de ser parte de las 32 selecciones mundialistas.
Sumida en el sótano, la Tricolor no conoce la victoria en sus dos apariciones en esta ronda: caídas ante Honduras (2 a 5) y Guatemala (2 a 1). Además presenta un –4 en la relación de goles.
Los canadienses no lo han hecho mejor: únicamente suman un punto, con el agravante de que sus dos presentaciones fueron como local. Su relación goleadora es –2.
Así, los tres puntos de este juego serán como la tabla a la que se aferraría el náufrago: permitirá seguir a flote, pero la situación estará igual de comprometida.
No se debe perder la perspectiva: seguiremos dependiendo de lo que hagan otros, pero la victoria permitirá un respiro y salir un poco del atolladero.
En este momento, Costa Rica tiene más posibilidades de quedarse en casa que de disfrutar los goces de Europa.
Depende de hoy
“Tenemos que dejarnos de cosas y jugar. Es difícil, pero esto lo tenemos que arreglar nosotros”, expresó el volante creativo saprissista W´alter Centeno, quien hoy volverá a la titularidad del seleccionado tricolor.
Paté se queda corto: la cosa está cuesta arriba y el margen de error de la Sele es casi nulo.
Con 12 puntos por disputar –cuatro juegos, dos en casa– únicamente la cosecha de cuatro victorias aseguraría en un 100 por ciento la clasificación a la siguiente ronda.
Acá, una observación: en estas eliminatorias, la Tricolor ya jugó cuatro partidos y aún no ganó; en otras palabras, para seguir con vida debe hacer lo que hasta el momento ha sido incapaz de hacer.
¿Sí se puede?
No faltará quien diga que se cuenta con el material humano para sacar la tarea. Pues sí.
Sin embargo, también se pensaba que el recurso futbolístico costarricense a la mano era suficiente para no andar en estos dilemas y carreras.
Y en estas circunstancias, los cambios en la formación que se anuncian (Try Bennett, Wálter Centeno, Álvaro Saborío) buscan “sacar agua del bote” y aprovechar que están más familiarizados con el césped artificial de la Cueva del Monstruo.
Ojalá esta vez los cambios en el reparto den resultado, Costa Rica se acerque a lo que sabemos puede dar y así los juegos dejen de ser un atentado para nuestros nervios y uñas. Vamos a ver si ahora sí.
Si no, como nos canta Joan Manoel Serrat, será entonces uno de esos momentos en que “de nada nos sirve rezar”.
Un ajustado duelo