Por Alejandro Varela
Santo Domingo, 30 ago (EFE).- Venezuela ganó hoy (82-73) a Puerto Rico en un partido en el que lo más destacable fue el ínfimo nivel mostrado por ambos equipos y sus constantes errores.
A pesar de que los boricuas partían como favoritos, el partido comenzó muy igualado.
Una de las mejores armas de Puerto Rico, su pívot Ramos, el hombre más alto en este torneo con 2,22 metros, se mostraba errático tanto en defensa como en ataque y los venezolanos mandaban en el marcador.
Con 15-10 y visos de que la cosas podían ponerse peor, el técnico boricua Julio Toro pidió tiempo, que le llegó a sus jugadores como agua en el desierto.
Y la situación no hizo más que mejorar para los venezolanos, que, bien guiados por su base Guevara, concluyeron el primer cuarto con cinco puntos de ventaja.
El segundo cuarto comenzó como un festival de errores en el que pasaban los minutos sin que ningún equipo anotara y el balón volaba de mano en mano con incierto dueño.
Ramos seguía fallando y sus compañeros parecían contagiados, mientras en el equipo venezolano la situación no era muy diferente, con un Oscar Torres inexplicablemente opacado.
El insólito espectáculo quedó claramente reflejado en el marcador, que indicaba que Venezuela únicamente había conseguido 6 puntos en el segundo cuarto y Puerto Rico 13.
Lo único que podía pasar con seguridad durante la segunda parte es que el partido mejorara.
Gracias fundamentalmente al juego desplegado por el puertorriqueño Dalmau y el venezolano Torres, el tercer cuarto resultó algo más vistoso y quedó en tablas, con dos puntos arriba para los boricuas en el resultado global.
Los dos equipos afrontaron la recta final del partido bajo un estado de evidente nerviosismo, alternándose la posición en el marcador, y sin que se pudiera vislumbrar autoridad alguna en la pista.
En el equipo boricua resultaba evidente la falta de ubicación de Ramos, que únicamente acertaba en la comisión de faltas personales, llegando a la quinta y, por tanto, a tener que abandonar el juego.
Los del Estado Libre Asociado, en general, se mostraban impotentes y muy alejados de su habitual nivel.
En los dos minutos finales, Ayuso pretendió inútilmente remontar el partido él solo a base de lanzamientos desesperados y fallidos de tres puntos, y acabó abandonando también el juego por acumulación de faltas personales.
Mientras, Venezuela aumentaba su ventaja hasta concluir con nueve puntos de ventaja. EFE.
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