
El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) se abrió este domingo a la posibilidad de construir un nuevo proyecto político de centro y centroderecha que trascienda a la actual agrupación, como parte de la transformación que pretende impulsar su nuevo presidente, Juan Carlos Hidalgo.
La Asamblea Nacional autorizó al Comité Ejecutivo Nacional, encabezado por Hidalgo, a iniciar conversaciones con otros partidos políticos para explorar coaliciones, fusiones, integraciones o alianzas de cara a los próximos procesos electorales. La primera prueba serían las elecciones municipales de 2028, pero el objetivo de fondo está puesto en las elecciones nacionales de 2030.
Hidalgo planteó que el PUSC debe conversar con fuerzas políticas y sectores con los que comparte una visión democrática, republicana y reformista, así como los principios de la economía social de mercado, con el propósito de “consolidar las fuerzas reformistas de centro derecha en Costa Rica”.
Al incluir la posibilidad de una fusión entre las posibilidades de acuerdo, la Unidad le abre la puerta a que incluso pueda surgir una nueva agrupación. “Sería un proyecto político nuevo reformista”, afirmó Hidalgo, al explicar el alcance que podría tener este proceso.
Una alternativa más amplia que el PUSC

Hidalgo planteó que Costa Rica necesita una alternativa que reúna a sectores que actualmente se encuentran dispersos en el centro y la centroderecha.
“Costa Rica necesita construir una alternativa democrática, reformista y moderna de centro y centroderecha. Nosotros debemos tener la generosidad y la visión para entender que esa alternativa, necesariamente, será más amplia de lo que hoy somos”, dijo.
El dirigente insistió en que las eventuales conversaciones no implican abandonar los principios socialcristianos, sino ponerlos al servicio de una construcción política de mayor alcance. En esa línea, Hidalgo resumió la nueva estrategia del PUSC con otra definición: “Las siglas son un instrumento, no un objetivo”.
Un partido surgido de la fusión de fuerzas
La apuesta de Hidalgo tiene un antecedente en la propia historia del PUSC. La agrupación nació en 1983 mediante la fusión de cuatro partidos políticos que históricamente concurrían juntos a procesos electorales.
El dirigente recordó esa experiencia para plantear que el centro y la centroderecha podrían volver a explorar una unión de fuerzas, aunque esta vez bajo una estructura política que todavía está por definirse.
El Código Electoral contempla tanto la fusión plena, que da origen a una nueva agrupación política distinta de los partidos fusionados, como la fusión por absorción, mediante la cual uno o varios partidos se integran a otro que conserva su condición de partido supérstite.
Hidalgo no anticipó cuál de esas vías podría eventualmente seguirse. Por ahora, el mandato aprobado este domingo le permite iniciar conversaciones con otras fuerzas políticas.
“Yo creo que ha llegado el momento para que el centro, centro derecha de este país, la gente que comparte una visión republicana, reformista y los principios de la economía social de mercado, entremos en negociaciones para buscar esas uniones de fuerza, de cara a procesos futuros electorales”, afirmó.
La mirada está puesta en 2030
Aunque las municipales servirán como primer escenario para medir esta estrategia, Hidalgo ubicó el verdadero objetivo político en las elecciones nacionales de 2030.
El presidente del PUSC advirtió sobre una “amenaza real de deterioro democrático y concentración inédita de poder” y sostuvo que la próxima elección presidencial podría definir no solamente quién gobierna durante cuatro años, sino las condiciones democráticas que reciban las siguientes generaciones.
“Mi prioridad personal es que exista una alternativa democrática, lo suficientemente fuerte, amplia y responsable para defender las instituciones de Costa Rica”, afirmó.
Hidalgo incluso planteó que, si fuera necesario dejar de lado intereses individuales, puestos o las propias estructuras partidarias para construir esa alternativa, las fuerzas políticas deberían tener la madurez para hacerlo.
Si bien la Asamblea Nacional aprobó el mandato para que el Comité Ejecutivo Nacional pueda negociar con otras agrupaciones. Los acuerdos que eventualmente se alcancen deberán ser informados a la Asamblea Nacional y General y posteriormente sometidos a la aprobación de esos órganos partidarios.
Diferenciarse del oficialismo
El nuevo presidente socialcristiano sostuvo que el momento político del país obliga al PUSC a replantearse su papel y a evitar que la defensa de la democracia se convierta en una defensa del statu quo.
“Ningún partido, ni siquiera el nuestro, tiene un derecho adquirido de existir”, afirmó Hidalgo.
Según el dirigente, existe un profundo malestar ciudadano con el funcionamiento del Estado y de las instituciones públicas, y ese descontento no puede ser ignorado por las fuerzas democráticas.
“Sería igualmente equivocado interpretar el fenómeno que estamos viviendo con el chavismo simplemente como un accidente o un producto de ciudadanos que han sido engañados”, sostuvo.
Hidalgo señaló que existen “razones fundadas” para el malestar con el funcionamiento estatal y que también hay “frustraciones legítimas” que el oficialismo ha sabido interpretar y aprovechar políticamente, para ganar dos gobiernos de forma consecutiva.
Para Hidalgo, la diferencia fundamental con el proyecto político del expresidente Rodrigo Chaves y la mandataria Laura Fernández, está en la forma de abordar esos cambios.
“Nuestra diferencia con el chavismo no es entre el cambio y no cambio. Es entre reformar las instituciones para que funcionen mejor, o debilitarlas para concentrar poder”, manifestó.
