
La percepción de que Rodrigo Chaves conserva una influencia relevante sobre las decisiones del gobierno de Laura Fernández plantea una particularidad en el ejercicio del poder durante los primeros meses de la actual administración. El fenómeno puede explicarse mediante el concepto de “presidencialismo dual”, que describe la convivencia de dos liderazgos políticos con legitimidad y capacidad de influencia sobre el Ejecutivo.
La encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) muestra que esa percepción es ampliamente compartida. Un 64,4% de las personas consultadas considera que Chaves tiene mucha influencia en las principales decisiones tomadas por el Gobierno, mientras que otro 19,7% le atribuye alguna influencia. En conjunto, el 84% percibe algún grado de influencia del expresidente.
El resultado no significa que la ciudadanía considere que Chaves comparte formalmente la Presidencia con Fernández. Lo que muestra es que, para una amplia mayoría de las personas entrevistadas, el ejercicio del poder durante los primeros meses de la administración no se explica únicamente a partir de la figura de quien resultó electa en las votaciones del 1.° de febrero.
Una escena ocurrida el 2 de setiembre, durante la conferencia de prensa semanal de la Casa Presidencial, ofrece una muestra de cómo esa particular relación entre ambos se expresa públicamente. Después de que Chaves abandonara el podio, tras responder una consulta de un periodista, Fernández le agradeció diciendo: “Gracias a usted, presidente”.
La mandataria se percató de la expresión y decidió justificarla de inmediato. “¿Ustedes se dieron cuenta que le dije presidente a don Rodrigo?”, preguntó a los periodistas. Luego aseguró que, para evitar “el morbo”, continuaría llamándolo de esa manera: “Yo le sigo diciendo presidente. Siempre lo voy a respetar como el gran presidente que fue, y me honra que forme parte de mi equipo de trabajo, don Rodrigo”.
La escena no cambia la distribución constitucional del poder: Fernández es la presidenta de la República. Pero sí ilustra la particular convivencia de ambos liderazgos que el CIEP recoge desde la percepción ciudadana.
Incluso, Fernández contó que Chaves “de vez en cuando” le dice “ministra”, aunque restó importancia a las etiquetas y consideró que se trata de un asunto de egos.
¿Qué es el presidencialismo dual?

Ronald Alfaro, investigador del CIEP, explicó que el presidencialismo dual describe una situación en la que dos figuras políticas con legitimidad ejercen liderazgo e influencia sobre el Gobierno, aunque esa legitimidad provenga de fuentes diferentes.
En el caso de Fernández, la legitimidad proviene de las urnas. Ella fue electa presidenta de la República y es quien ocupa formalmente la jefatura del Poder Ejecutivo. En el caso de Chaves, Ronald Alfaro identificó como su fuente de legitimidad la alta valoración que conservó su administración y el liderazgo político que mantiene después de dejar la Presidencia.
“Un presidencialismo dual es cuando usted tiene dos figuras políticas que tienen una legitimidad. Lo que pasa es que la fuente de esa legitimidad es diferente”, explicó Alfaro.
La particularidad del caso costarricense es que ambos liderazgos no solo conviven en el escenario político, sino que Chaves forma parte del gabinete de Laura Fernández.
¿Por qué se aplica este concepto al caso de Fernández y Chaves?
El régimen presidencialista costarricense establece una autoridad formal unipersonal: la Presidencia de la República. Sin embargo, Alfaro considera que la realidad política muestra una configuración diferente, en la que el liderazgo de la presidenta convive con la influencia de un expresidente que conserva cargos dentro del Ejecutivo.
Chaves asumió los ministerios de la Presidencia y de Hacienda durante la administración de Fernández. De esa manera, mantiene una participación directa en la conducción política y económica del país.
“Chaves sigue estando y sigue ejerciendo poder. Incluso un poder ampliado, el de Hacienda y el del Ministerio de la Presidencia. Entonces, ahí es donde cabe este concepto del presidencialismo dual”, señaló Alfaro.
El concepto, por tanto, no plantea que Chaves tenga constitucionalmente las mismas atribuciones que Fernández, sino que busca describir cómo se distribuye la influencia política en la práctica.
¿Es una nueva forma de gobierno?
No. El presidencialismo dual no es una figura establecida por la Constitución Política ni una nueva modalidad formal del régimen presidencialista.
Alfaro explicó que la situación no responde a modificaciones formales del diseño institucional, que haya establecido la existencia de dos centros de poder dentro del Ejecutivo.
“Se da porque las circunstancias han hecho que lleguemos ahí. No se trata de una reforma electoral, no se trata de una reforma del sistema político, tiene que ver con cómo está operando la realidad política”, afirma.
Por eso, el concepto describe una situación política de hecho, surgida de las circunstancias particulares de la transición entre Chaves y Fernández y de la decisión de mantener al expresidente dentro del gobierno.
¿Qué diferencia este caso de otras sucesiones presidenciales?
En Costa Rica, según Alfaro, lo habitual después del final de un periodo presidencial, es que el nuevo gobernante consolide su propio liderazgo y que, si el exmandatario conserva aspiraciones o influencia política, se produzca una disputa entre ambos.
“Más bien lo que ha habido es enfrentamiento entre un liderazgo y otro”, explicó.
El caso actual resulta diferente porque Chaves no salió del Poder Ejecutivo al terminar sus cuatro años. Su permanencia dentro del Gobierno, además de la influencia política que conserva, hace cuestionar si verdaderamente ha existido un cambio formal en el timón.
“No ha habido una transición de poder”, sostuvo Alfaro. “Chaves sigue estando y sigue ejerciendo poder”, agregó.
¿Existe un antecedente en Costa Rica?
El antecedente más cercano podría remontarse a la relación entre Óscar Arias y Laura Chinchilla, ambos del Partido Liberación Nacional (PLN), aunque con grandes diferencias.
Chinchilla llegó a la presidencia de la República en 2010 después de haber sido vicepresidenta durante el segundo gobierno de Arias. El entonces mandatario impulsó su candidatura, pero una vez que Chinchilla asumió el poder comenzó a marcar distancia de Arias y de su hermano Rodrigo y reclamó independencia política.
De haber continuado la relación política, Arias pudo haber tenido el potencial de convertirse en una figura de influencia paralela, pero el fenómeno no llegó a materializarse por el rompimiento temprano que tuvo con Chinchilla.
¿Qué implica para el funcionamiento del Gobierno?
La principal incógnita que plantea este escenario es cómo funcionará un sistema político diseñado alrededor de una presidencia unipersonal cuando, en la práctica, existen dos liderazgos con legitimidad y capacidad de influencia.
“Todo el régimen presidencialista es unipersonal”, recordó Alfaro. “Pero lo que estamos observando es una modificación o una alteración a ese principio en la práctica”, destacó.
El desafío podría aparecer cuando existan diferencias entre ambos sobre decisiones o políticas del gobierno. En ese momento, el sistema tendría que procesar una situación en la que la presidenta mantiene la autoridad constitucional, pero el expresidente conserva un peso político relevante dentro del Ejecutivo.
“Esto está sentando un precedente de cómo se ejerce ese poder”, afirmó Alfaro.
La pregunta, entonces, no es si Costa Rica tiene formalmente dos presidentes. No los tiene. Tampoco si Chaves comparte constitucionalmente la autoridad presidencial con Fernández. No es así.
La cuestión es cómo el sistema político procesa una situación en la que la presidenta electa comparte el escenario de poder con un expresidente que conserva legitimidad política, influencia y posiciones dentro del Ejecutivo.
“Cómo el sistema político va a operar. O sea, cómo va a ser capaz de tomar las decisiones, de procesar los conflictos”, planteó Alfaro.
