El deterioro del Estado de derecho a escala global y la erosión constante de las instituciones fundamentales están empujando al mundo hacia un clima de incertidumbre radical y fragilidad política. Así lo advierte el informe anual El Estado Global de la Democracia 2026: Democracia en una era de conflicto, publicado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional).
De acuerdo con la investigación, el año 2025 marcó el undécimo año consecutivo en el que más países registraron un descenso neto en su desempeño democrático general que los que mostraron avances. Se trata de la racha negativa más prolongada desde que la organización comenzó sus registros cuantitativos en 1975.
Entre 2020 y 2025, el 57% de las naciones evaluadas (98 países) sufrió un retroceso en al menos uno de sus pilares democráticos, mientras que solo un 32% (55 países) logró progresos. Sin embargo, la tendencia dominante a escala global es la inercia: el 81% del total de los indicadores evaluados permaneció sin cambios.
“Puesto que los niveles actuales de desempeño son en gran medida mediocres, y que la mayoría de los países siguen agrupados en los rangos de desempeño medio y bajo en todas las categorías, es alarmante este estancamiento”, advierte IDEA.
La organización señaló como “especialmente preocupante” el hecho de que predomina el desempeño de rango medio porque apunta a que muchos países siguen en una situación de fragilidad política “intermedia”.
Derechos y Estado de derecho bajo asedio
El Estado de derecho se consolidó como la categoría más débil a nivel mundial en 2025: el 41% de los países (71 naciones) se ubica en un nivel de desempeño bajo y 29 países registraron caídas severas en este ámbito. Específicamente, la independencia judicial sufrió la afectación más extendida dentro de esta categoría.
En el campo de los derechos fundamentales, las libertades de expresión y prensa sufrieron la degradación más extendida:
- La libertad de expresión decayó en 42 países (24% del total mundial).
- La libertad de prensa cayó en el 23% de los países.
- El acceso a la justicia empeoró en el 18% de las naciones.
- La credibilidad de las elecciones cayó en el 18% de los países (32 naciones), mientras que la efectividad parlamentaria disminuyó en el 19% (33 países).
Situación en América

En el continente americano, el desempeño democrático regional se mantuvo estable en términos generales, situando a la mayoría de las naciones en el rango medio de desempeño. Sin embargo, la región registró 46 retrocesos frente a 37 avances a nivel de factor. Los deterioros afectaron principalmente al desempeño de Parlamentos Eficaces (9 países), Partidos Políticos Libres (7), Elecciones Creíbles (5) e Independencia Judicial (5).
El informe detalla la situación por subregiones y dinámicas clave:
- Centroamérica como foco de erosión y sus contrapesos: Los retrocesos se concentraron fuertemente en Centroamérica. El Salvador encabeza la región con 8 retrocesos a nivel de factor, seguido por Nicaragua (6). En ambos países, los liderazgos ejecutivos cooptaron instituciones tras llegar al poder por la vía electoral. En Nicaragua, el Poder Ejecutivo sin contrapesos ha derivado en la represión masiva de la oposición y la sociedad civil, provocando que más de 342.000 personas hayan solicitado asilo desde 2018. No obstante, la subregión centroamericana también albergó señales de resiliencia mediante progresos en Guatemala (5 avances a nivel de factor) y Honduras (5 avances).
- Suramérica entre la recuperación cívica y la volatilidad: Suramérica concentró la mayoría de las mejoras de la región, lideradas por Brasil (con 8 avances a nivel de factor), impulsadas por la restauración de espacios cívicos y programas de derechos tras la salida de Jair Bolsonaro. Sin embargo, la subregión también registra severos focos de deterioro: Perú sufrió 6 retrocesos a nivel de factor, reflejando la inestabilidad institucional de un país que ha contabilizado ocho presidentes en poco más de 10 años debido a las pugnas entre el Congreso y el Ejecutivo.
- La región más polarizada del mundo: América Latina se convirtió en la región con mayores niveles de polarización política del planeta tras una década de rápido incremento. La desinformación y el discurso divisivo de “nosotros contra ellos” marcaron los procesos electorales de 2026 en países como Colombia, Costa Rica y Perú, mientras que la insatisfacción cívica ha impulsado un giro ideológico hacia la derecha.
- Prensa acosada, crimen organizado y desigualdad: Libertad de Expresión y Prensa encabezaron las caídas a nivel de subfactor en 10 y 8 países, respectivamente; al menos 17 periodistas fueron asesinados en América en 2025. Esto ocurre en un contexto donde América Latina y el Caribe se consolida como la región más desigual del mundo, con un 25,5 % de la población en pobreza, y donde la expansión del crimen organizado empuja a gobiernos a aplicar medidas de excepción de “mano dura”.
Democracia y conflicto: el número más alto de guerras desde la Segunda Guerra Mundial
El retroceso institucional mundial coincide con un repunte histórico de los enfrentamientos armados. Datos del Programa de Datos sobre Conflictos de la Universidad de Uppsala (UCDP) confirman que 2025 registró 65 conflictos armados activos en el planeta —incluyendo 8 guerras interestatales—, la cifra más alta en un solo año desde que comenzó la serie histórica en 1946, al término de la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, el estudio enfatiza que la relación entre la erosión democrática y la guerra no responde a una causalidad lineal ni a una propagación uniforme del conflicto por todo el mapa. Lo que se ha verificado empíricamente es una multiplicación de los enfrentamientos en países y regiones que ya arrastraban violencia previa (como Asia Occidental o Myanmar).
Académicamente, el riesgo de conflicto se concentra en los regímenes híbridos o de desempeño medio-bajo. Se trata de países que celebran elecciones multipartidistas, pero carecen de competencia política real, independencia judicial o derechos exigibles.
Mientras las democracias consolidadas resuelven disputas pacíficamente y las autocracias cerradas las sofocan mediante la represión, los regímenes híbridos abren espacios de rivalidad cívica sin contar con las garantías institucionales para procesarla, facilitando el estallido violento. El peligro de la actual recesión democrática es que está empujando a decenas de países hacia esta franja intermedia de fragilidad.
Además, la erosión democrática está reduciendo el alcance de la “paz democrática” —el principio empírico según el cual los Estados plenamente democráticos no entablan guerras entre sí.
¿Cómo se mide la democracia? La metodología del informe
Para evaluar la salud institucional del planeta, IDEA Internacional no utiliza una clasificación general única o simplificada. En su lugar, los Índices del Estado Global de la Democracia evalúan a 174 países a través de cuatro grandes categorías conceptuales:
- Representación: Mide la credibilidad de los procesos electorales, la efectividad de los parlamentos para fiscalizar al poder ejecutivo, la existencia de partidos políticos libres y el ejercicio de la democracia local.
- Derechos: Evalúa las libertades civiles (expresión, prensa, asociación, religión y movimiento), el acceso a un sistema de justicia justo, el bienestar básico y la igualdad política y económica.
- Estado de derecho: Analiza la independencia del poder judicial, la ausencia de corrupción en la administración pública, la aplicación previsible de la ley y la integridad y seguridad personal.
- Participación: Examina la capacidad de la sociedad civil para operar libremente, el involucramiento cívico de la ciudadanía y los niveles de participación electoral.
Estas cuatro categorías se subdividen en 17 factores cuantitativos y múltiples subfactores. La medición se sustenta en millones de puntos de datos e indicadores recopilados de fuentes internacionales especializadas —como agencias de las Naciones Unidas y el proyecto académico Varieties of Democracy (V-Dem)— a lo largo de cinco décadas de registros (1975–2025). El análisis cuantitativo se complementa con el Democracy Tracker, que monitorea acontecimientos políticos clave en 173 países.
