
El presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor Javier Román, sostuvo este martes que los clérigos que cometen abusos deben enfrentar tanto la justicia civil como los procesos internos de la institución, pero advirtió que no pueden ser simplemente borrados o ignorados dentro de la comunidad eclesial.
“Cuando un sacerdote o una religiosa cae, muchas veces desaparece de nuestra memoria. Nos incomoda, nos avergüenza. Sin embargo, sigue siendo un hijo de la Iglesia”, expresó durante el V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome).
Román señaló que, aun cuando la persona sea hallada culpable, la Iglesia no puede desentenderse completamente de ella. “No deja de ser un alma necesitada de conversión y acompañamiento. Lo visitamos, oramos por él, le ofrecemos la asistencia espiritual”, agregó.

El jerarca religioso argumentó que así como no se podía abandonar a la víctima, “tampoco podemos hacerlo con la persona culpable”.
“A la víctima le debemos la justicia y reparación. Al culpable, además de la sanación, un camino serio de arrepentimiento que es, en el fondo, la auténtica misericordia cristiana", destacó.
Román también advirtió que nadie dentro de la Iglesia puede considerarse moralmente inmune. Señaló que los propios líderes religiosos son vulnerables al error si descuidan su vida espiritual, o permiten que el poder desplace al servicio.
Sostuvo que enfrentar los casos con determinación no debilita a la institución religiosa, al contrario, dijo que “la purifica”. No obstante, alegó que también existen acusaciones infundadas.
"También hay denuncias que no se sostienen. Sí llegan, y debemos afirmarlo con la misma claridad. Existen acusaciones sin fundamento que pueden destruir la honra de personas honorables.
“Así como defendemos a las víctimas cuando hay pruebas, estamos obligados a proteger la dignidad de quien es señalado injustamente”, destacó.
Según Román, la justicia exige procesos serios, no condenas anticipadas, ni juicios mediáticos. “Exige verdad, no rumores. Hay otra realidad que no podemos ignorar”, afirmó.
