
El presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor Javier Román, pidió este martes perdón por los abusos cometidos por integrantes de la Iglesia católica en el país.
“En ocasiones dolorosas y puntuales no hemos sabido cuidar con suficiente vigilancia y ternura el rebaño que se nos encomendó, y no hablamos solo del crimen, del abuso sexual.
“También existen los abusos de poder, de conciencia, de autoridad espiritual. Todo ello hiere y oscurece el rostro de Cristo que deberíamos transparentar. Por eso hoy también yo pido perdón de corazón", externó el jerarca religioso.
Asimismo, habló sobre la importancia de "colaborar con las autoridades civiles y asumir las responsabilidades. No hacerlo sería traicionar nuestra misión".
Román se refirió al tema durante la apertura del V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome), que se realiza en Costa Rica desde este 3 hasta el 5 de marzo.
La Nación solicitó conversar con Román para profundizar en sus declaraciones, pero indicó, por medio de la encargada de prensa del evento, que no daría entrevistas.
Plaga y traición al Evangelio
El jerarca reconoció que Costa Rica no ha estado al margen de los escándalos que han sacudido a la Iglesia en el mundo y que estos hechos han provocado dolor en las víctimas, vergüenza pública y que han dañado la imagen de la institución.
“Hemos llorado por las víctimas y sus familias, hemos soportado la vergüenza pública y hemos visto crecer la desconfianza”, externó.
Asimismo, declaró que “la plaga de los abusos” son una “traición al Evangelio, una herida abierta al cuerpo de Cristo y una ofensa grave contra los pequeños y vulnerables que el Señor nos confió”.
El obispo enfatizó el impacto profundo que estos casos tienen en las víctimas y sus familias, al señalar que detrás de cada denuncia hay historias fracturadas, procesos personales y espirituales interrumpidos y hogares que enfrentan consecuencias duraderas. La sanación, indicó, suele ser lenta y marcada por avances y recaídas.
En ese contexto, sostuvo que la Iglesia no puede limitarse a escuchar los testimonios y seguir adelante como si nada hubiera ocurrido, sino que debe acompañar a las víctimas con profesionalismo, cercanía pastoral y seguimiento constante.
Sobre el congreso, afirmó que no se trata de un encuentro académico más, sino de un espacio en el que la Iglesia reconoce su dolor por los pecados cometidos y decide enfrentarlos. Añadió que la realización del evento en tiempo de Cuaresma refuerza el llamado a la conversión, el arrepentimiento y la reparación.
Encubrimiento en Costa Rica

En agosto de 2022, la Iglesia católica de Costa Rica fue condenada a pagar una indemnizacipon de unos $100.000 a una víctima que fue abusada sexualmente por el exsacerdote Mauricio Víquez.
La condena fue contra la Conferencia Episcopal de Costa Rica, las Temporalidades de la Arquidiócesis de San José (figura jurídica de la Iglesia) y el arzobispo de San José, José Rafael Quirós, por encubrir a Víquez.
Monseñor José Rafael Quirós también estuvo presente en el acto de apertura de la conferencia del Ceprome, como integrante de la Conferencia Episcopal.
Víquez fue condenado en marzo de 2022 a 20 años de prisión por otro caso de violación, cometido en 2003, contra un menor de 11 años. El resto de acusaciones en su contra, por crímenes cometidos entre 1996 y 2003, prescribieron en el plano penal.
Presuntamente alertado de las investigaciones que se realizaban en su contra, Víquez huyó a México en 2018, donde fue detenido un año después y extraditado a Costa Rica en mayo de 2021.
