
La presidenta electa, Laura Fernández, pidió este lunes la renuncia de la contralora general de la República (CGR), Marta Acosta. La respuesta de la funcionaria no se hizo esperar.
“En este caso, la futura fiscalizada del Poder Ejecutivo (Fernández) le exige a la jerarca del ente fiscalizador (Acosta), de la Contraloría General, que deje su puesto ya porque le incomoda/molesta que haga su trabajo de fiscalización. La Contraloría General es respetuosa de dicha separación de poderes, de modo que no emitirá criterio al respecto", dijo la CGR en un comunicado.
El despacho de la Contraloría reiteró que la Constitución Política garantiza la separación de poderes. La CGR en realidad es un órgano auxiliar del Poder Legislativo, no del Ejecutivo, pues su fin es fiscalizar el buen uso de los recursos públicos.
La contralora ejerce su cargo desde el 2012; fue relecta en 2020. Su período vence en el 2028 y es nombrada por la Asamblea Legislativa.
Según la Constitución, al contralor de la República solo se le puede remover por una mayoría calificada de 38 diputados.
Según el último corte del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el oficialista Pueblo Soberano cuenta con mayoría absoluta de 31 legisladores. Es decir, solo si siete diputados opositores se le suman podrán destituir a Acosta.
¿Qué dijo Fernández?
La presidenta electa dijo este lunes que la gestión de Acosta “ya cumplió un ciclo” y que se han producido “fallas relevantes” en la fiscalización de la Hacienda Pública.
En entrevista con Noticias Repretel, Fernández afirmó que su petición obedece a que durante la administración de Acosta se han presentado casos de corrupción y que “Costa Rica merece perfiles más frescos”.
“No voy a ser hipócrita con ustedes ni con el pueblo de Costa Rica. A mí me parece que doña Marta ya cumplió su ciclo en la Contraloría General y que ojalá ella misma se hiciera a un lado del cargo”, mencionó.
