El vicerrector de docencia de la Universidad de Costa Rica, Dr. Luis Camacho, en su artículo "Especies universitarias" (La Nación, página 15, del 14 de octubre) habla de cuatro tipos de universidades y su parecido con hienas, gatos y perros y su diverso comportamiento. Añade también la especie de las vacas sagradas y la especie extinta de los estudiantes eternos. Es el suyo un artículo dedicado a señalar conductas insanas, como pillaje de programas y estudiantes, robo del trabajo serio de otros, logros sin el reconocimiento del trabajo ajeno, plagio de traducciones y, todo esto, realizado engañosa, agresiva y violentamente. Las vacas sagradas, aunque en extinción, todavía se encuentran en el ambiente universitario, pero el cuestionamiento de estudiantes y administradores les arrebatará sus privilegios y su presunción de infalibilidad, impunidad, etc., sin que los recursos legales que lanzan puedan salvarlas.
Quienes hemos vivido en el ambiente universitario, vislumbramos a qué se refiere el Dr. Camacho en sus señalamientos, pero en su comparación de los pensionados "verdaderos" con los "pensionados en planilla" encuentro una ambigüedad que deja en entredicho la conducta de los pensionados universitarios "verdaderos". Una ilustre vicerrectora denominó "pensionados en planilla" a los parecidos a las vacas sagradas de que habla el Dr. Camacho. El parecido no lo tiene tal especie universitaria solamente con las vacas sagradas, sino que también imitan a los pensionados verdaderos, los pensionados en planilla "se ocultan en la burocracia imitando el comportamiento de los pensionados sin serlo", dice el vicerrector, y aquí es donde se oscurece el hermoso campus universitario.
De falsos y verdaderos. Esto provoca una ambigüedad en la comparación, de lo que podría ser, en consecuencia, la conducta de los pensionados verdaderos: un esconderse en la burocracia para no hacer sino daño desde sus escondrijos. Como, según el vicerrector, "el parecido con los verdaderos pensionados es tan asombroso que se requiere una cuidadosa investigación para distinguirlos", y como, "los falsos pensionados presionados por ella optan a veces por transformarse en pensionados auténticos", entonces la conclusión nos conduce a que los falsos terminan, huyendo de sus fechorías, en el terreno de los auténticos.
Esta comparación resulta ofensiva para quienes, habiendo trabajado duramente a favor de la juventud universitaria, se acogieron por razones personales a su jubilación. Por derecho propio, por edad o por angustiosas razones de salud; en todo caso, esta decisión merece respeto, sobre todo por parte de quienes ostentan altos cargos en la mejor universidad, puesto que posiblemente fueron escogidos por sus méritos personales. Además, aquella comparación sienta un mal precedente, porque anuncia el día en que quienes se acojan a la jubilación, sean considerados "pensionados en planilla que no resistieron la investigación zoológica de la burocracia universitaria".
Corto disfrute. El vicerrector de docencia de la Universidad de Costa Rica y la ilustre vicerrectora han de saber que no todos contamos con la misma calidad de salud, que algunos de nosotros recordamos con respeto y cariño a quienes han fallecido y solo disfrutaron unos pocos años de jubilación, y que también hay quienes se han jubilado en su justo derecho por decisión personal.
Conociendo al equipo que rodea al Rector de la Universidad, me resisto a la idea de que hayan querido, conscientemente, infligir una ofensa a los universitarios jubilados, de donde deduzco que se trata de un apresuramiento en las expresiones y comparaciones usadas para referirse a los problemas de la Universidad de Costa Rica.