Opinión

Violencia en el futbol

Los dirigentes deben detener ya los actos de barbarie

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La formación de barras de aficionados en los clubes de primera división del futbol nacional es un arma de doble filo. Puede servir para organizar a los aficionados más ardorosos durante los partidos para que, con cantos, hurras, bailes y gritos, encaucen sus energías. Pero, puede también convertirse en un instrumento de violencia por la concentración del grupo en un sector de la gradería, por la emoción propia de estos partidos y por la presencia de líderes que, como ha ocurrido en otros países, en vez de atemperar los ánimos, incitan al desorden, el irrespeto y los actos delictivos.








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