Opinión

Victorioso, pero débil

Clinton debe recuperar ahora el tiempo y la confianza

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Cuando el presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, proclamó en el Senado de los EE. UU. la absolución del presidente Clinton, la sensación de alivio fue universal. Se puso fin a una investigación que duró cuatro años y medio, con un costo de más de $50 millones, y a un juicio político que se prolongó por un año. De inmediato, Clinton se lamentó de su conducta e invitó al pueblo norteamericano al trabajo, a la reconciliación y a la unidad.








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