Evoco con nostalgia mi primer contacto con don Mario Fernández Lobo, hombre de múltiples atributos académicos y humanos, que hizo de la educación su vida y de la redacción de textos el auxiliar apropiado para esa tarea. Aunque ya no lo veremos más, es imposible olvidar su presencia, que se materializa al contemplar su extensa y variada obra.
Como profesor universitario, era evidente su sólida preparación académica, exenta de vano orgullo. Era original y creativo e impregnaba de amenidad sus lecciones, en las que ponía en juego diversos recursos didácticos. No en vano fue siempre un maestro de la comunicación oral y escrita.
Convicción y conocimiento. . Don Mario participó activamente en la redacción del Programa de Español del Plan Nacional de Desarrollo Educativo. Tal programa propuso un cambio rotundo en la enseñanza de esta asignatura: el paso de la lección magistral a la clase activa, en que también el estudiante tiene la palabra y puede desarrollar mucho más sus habilidades comunicativas y su juicio crítico. Don Mario abogó con convicción y conocimiento plenos por este cambio, tanto en reuniones de profesores como en sus cursos de Didáctica. Logró convencer a muchos de la pertinencia y de los beneficios que esta nueva concepción basada en una teoría comunicativa de avanzada tendría para la educación y para los educandos.
Él mismo constituyó un claro ejemplo de quien desarrolla hasta niveles elevadísimos sus capacidades intelectuales y comunicativas. Fue lector hábil y permanentemente actualizado en temas de su especialidad y también del acontecer mundial. Fue expositor excelente, habilísimo en el arte de explicar y de persuadir, de mantener la atención de su auditorio y de enlazar adecuadamente las ideas con brillantez y elegancia. También demostró su capacidad como editor de libros y revistas. Su interés en que los educadores tuviéramos un medio para conocer y divulgar temas de educación lo llevó a impulsar hasta lograrlo la creación de la revista Educación , en la Universidad. Con el mismo afán editó, por medio de EFA su editorial, una revista gratuita dirigida a los profesores de Español del país.
Maestro de muchos. Fue un magnífico escritor, muy fecundo en la producción de libros de texto y otros materiales de lectura que respaldaron y ayudaron a consolidar el cambio en la enseñanza del Español. La serie "Textos de Lectura y Comentarios" y el "Libro del Idioma" dan cumplida cuenta de esa revolución e implicaron, en su momento, una novedosa forma de concebir estos materiales. Pero también incursionó con éxito en la publicación de obras literarias de bajo costo, y en la redacción de libros sobre comunicación e ideología. En este último tema también fue maestro de muchos de nosotros, y precursor indudable de una comprensión adecuada de la influencia que los medios masivos de comunicación pueden tener sobre la escuela. El curso de comunicación educativa de la Facultad de Educación de la UCR era modelo en cuanto a este tema se refiere.
Además de interlocutor ameno, de quien se podía aprender en todo momento, fue un hombre entusiasta, audaz y exitoso, ya se tratara de organizar e impartir un curso universitario, escribir artículos para revistas o para la prensa, editar libros, o emprender alguna otra labor productiva. Hasta en sus últimos días se mantuvo activo, interesado en todas las tareas y en los temas de actualidad nacional en los que incursionó con tanto acierto y que tantas satisfacciones le proporcionaron.
Su legado intelectual y humano es grande y valioso: permanecerá por mucho tiempo. Sus obras dan cuenta de un pasar por la Tierra que, sin duda, dejó profunda huella porque fue maestro y de los buenos, de los que benefician directa e indirectamente a muchas generaciones.