Opinión

Una Pasión brutal

La historia es lo que fue

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Angustiada, la Magdalena pregunta: “¿Por qué esta noche es tan diferente de cualquier otra?”. “Porque todos los hombres son esclavos y a partir de ahora no lo serán”, responde María al principio de la ya famosa película La Pasión de Cristo, realizada por Mel Gibson. Jesús vino a redimir a todos los hombres, sin excepción. “¿Qué amor sería ese si excluyera a alguien?”, ha argumentado Gibson en defensa frente los ataques de quienes, antes de verla, acusaron su película de antijudía. Pero se equivocan en su apreciación: Jesús no murió por culpa de este judío o de aquel; murió por el pecado de todos los hombres. Y era judío Caifás, como lo eran José y María, Verónica, Nicodemo y el mismo Jesús. La narración de un hecho histórico no tiene por qué tomarse como un juicio. La historia es lo que fue.








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