En más de una oportunidad, los costarricenses nos hemos indignado por la forma como algunas películas y caricaturas de origen estadounidense han mostrado a nuestro país: una pequeña nación muy atrasada, que no es más que un puerto tropical o, en especial, una densa jungla.
Aunque duela, esta concepción se acerca cada vez más a nuestra realidad, la que nosotros nos hemos forjado. Basta con salir a la calle, en carro o a pie, para darnos cuenta.
Las carreteras del país se han convertido en una verdadera selva, donde solamente impera la supervivencia del individuo y el caos manda. No hay solidaridad ni cooperación mutua, es el egoísmo en su máxima expresión: la ley del más fuerte.
Suicidas. Cada día me sorprende más el irrespeto a las leyes del tránsito y a la vida misma, sea la propia o la de otros, de muchísimos conductores. ¿Cómo es que estos suicidas todavía tienen licencia? Más importante: ¿cómo la obtuvieron?
Para empezar, vale mencionar que muchos conductores son daltónicos. Bueno, al menos esa es la única explicación para que se salten los semáforos en rojo, día y noche, sin acción alguna de las autoridades.
Las infracciones son muchísimas, y la ineducación vial se refleja en la grandísima mayoría de los conductores. Decenas de carros circulan por calles donde un gran “No hay paso” se lo prohíbe, como en Los Yoses y en Aranjuez; doblan por donde no deberían hacerlo, como en la intersección de la Fuente de la Hispanidad; e irrespetan los semáforos peatonales… ¡aun cuando hay peatones cruzando!
Buses que circulan en todos los carriles con tal de adelantarse entre ellos, taxis que paran en media calle sin advertencia alguna, carros que transitan a poca velocidad en el carril de la izquierda, que utilizan otros carriles para adelantarse en una larga fila, y que pareciera se han olvidado de usar las luces direccionales… La lista es interminable.
Toda jungla tiene siempre sus zonas más peligrosas, más salvajes. En este caso, serían las rotondas. Estos óvalos de circulación vial se han convertido en un verdadero atentado para cualquier conductor responsable.
La mayoría de los vehículos no saben utilizar el carril interno y simplemente van por donde les da la gana, como se ve en especial en las rotondas de la Hispanidad (sentido oeste-este) y las Garantías Sociales (sentido norte-sur).
Ignorancia. Este irrespeto, que más bien pareciera ser ya la regla, se da en un 99,9% de los conductores, en especial por ignorancia y falta de educación vial. Para colmo, quien maneja apropiadamente es casi siempre quien sale insultado y con mayores probabilidades de chocar.
Además, quienes circulan por el segundo carril, siempre deben sufrir la invasión de vehículos del tercer carril, quienes los obligan a frenar para evitar una colisión inminente. ¿Por qué costará tanto algo tan sencillo como seguir una línea pintada en la calle? ¿Cómo hacer para que los carros circulen en el carril correspondiente?
Un gran problema es que el mencionado tercer carril está desapareciendo, esto por cuanto los vehículos que esperan para ingresar a la rotonda, se detienen como dos metros más adelante de donde deben, lo que provoca el bloqueo de la vía.
Ya es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto. Gustosamente les puedo dar la ubicación exacta de los lugares mencionados y de muchísimos más. Porque, para mí, se acabaron las excusas.
No es que no se puede hacer, es que no se quiere hacer.