Opinión

Una joya china

Emulación de la creación divina

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Shih-t’ao fue un pintor del siglo XVII, pero también perduran sus reflexiones sobre su arte, su incisiva concepción de la pintura (en realidad de la estética, pero este vocablo solo se inventó en el siglo XVIII en Europa). Fue uno de lo pintores chinos más influyentes, perteneciente al movimiento individualista de ese siglo, se reveló contra la técnica de los grandes maestros, pues la tradición se había tornado estéril mediante repetición de las técnicas de pintura, e innovó con diversas formas de “expresionismo”, incluso abstracto. Fue un monje budista zen y en sus escritos no podían faltar las contradicciones a la lógica formal como invitación a detener el pensamiento discursivo típico de esta tradición. También se detectan influencias de la cosmología de Confucio, cielo, tierra y la armonía en sus interrelaciones gobernada por el cielo y de la profundidad filosófica del taoísmo: el tao que se expresa no es el verdadero Tao. Sus escritos se pueden encontrar en la antología de Lin Yutang, The Chinese Theory of Art: Translations from the Masters of Chinese Art.








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