Enero 23, Auditorio Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica. En un emotivo acto, que reunió a miembros de la familia Monge de Cartago, investigadores y autoridades universitarias, el Dr. Pedro León hizo entrega del documento que sintetiza 22 años de investigación dedicados a descifrar los factores que producen la sordera hereditaria y el Dr. Eric Lynch de la Universidad de Washington, Seattle, explicó, en términos sencillos, la base genética de la pérdida auditiva y el mecanismo de transmisión hereditario. El equipo interdisciplinario cuyo esfuerzo sostenido permitió alcanzar este triunfo está constituido por médicos, audiometristas, genealogistas, genetistas y microbiólogos.
¿Lecciones del acto? Muchas y variadas pero refirámonos a dos. Conocimiento, constancia, disciplina, solidaridad humana, definición de una meta concreta, planificación cuidadosa a corto, mediano y largo plazo, la seguridad de saber quién es, qué puede lograr y hacia dónde va, son las características que permiten individuos como Pedro León y otros distinguidos costarricenses alcanzar metas definidas en diferentes campos. ¿En dónde se adquiere conocimiento y se cultiva el desarrollo de destrezas, actitudes y valores? En la escuela, el hogar, la comunidad y, muy importante en el mundo de hoy, a través de los medios de comunicación
Empresas tecnológicas. Una segunda lección del acto del 23: la capacidad intelectual unida a sensibilidad y sentido de compromiso, han permitido que el país disponga de una oferta científica propia en el campo de la salud, a la que paulatinamente se van sumando otras áreas. ¿A quién interesa la sordera de los Monge fuera de nuestras fronteras? Sólo a algunos científicos, como un ejercicio académico interesante. Para el equipo de investigación que entregara los resultados a la familia Monge, escuchara sus preguntas y observara la gama de reacciones que cruzaban por sus rostros, el ejercicio académico se transformó en emoción profunda. Por una parte, poder explicar a los Monge por qué padecen de sordera; por otra, confesarles que aún falta investigar más para corregir el problema, para poder desarrollar nuevas tecnologías.
Por ello es que siempre hemos sostenido que el establecimiento de empresas de base tecnológica sofisticada tiene un impacto positivo a corto plazo, pero a mediano y largo plazo el país necesita desarrollar una oferta científica y tecnológica autóctona, que se extienda a diferentes campos y permita al país un desarrollo estable y seguro.
Lo anterior, como siempre, nos remite a la imperiosa necesidad de realizar un esfuerzo sostenido en pro de un sistema educativo excelente. Un sistema que no solo proporcione recursos humanos a las empresas que se establezcan en nuestro suelo, sino que contribuya a formar costarricenses, con raíces, conocimiento y sentido de compromiso que participen en el desarrollo de una oferta propia en diferentes campos del quehacer humano.