La educación enfrenta grandes desafíos hoy, pues demanda mayores y sostenidos esfuerzos, para lograr un individuo capaz de ser verdadero actor del desarrollo científico y tecnológico moderno y comprometido con los valores y tradiciones democráticas costarricenses. A diario se desarrollan nuevas teorías científicas orientadas a la superación del sistema educativo, para que no caiga, como este momento, en los bajos índices de aprendizaje de los niños y jóvenes del país.
Recientemente se ha hablado de la novedosa investigación que establece que el individuo posee "inteligencia múltiple": tiene una inteligencia para el lenguaje, otra para lo científico, una para lo espacial y otras para las distintas áreas del saber; esto conforma un nuevo planteamiento y un reto para la educación.
Cambio urgente. Desde esa perspectiva, el sistema educativo debe modernizarse urgentemente para cambiar y lograr que las instituciones educativas provean los equipos y materiales necesarios para el ambiente adecuado para el aprendizaje.
Desarrollar las habilidades que cada área de la inteligencia da al individuo constituye una verdadera transformación de la educación y una nueva dimensión en la formación del educador, quien debe proporcionar a sus alumnos experiencias de aprendizaje de alto contenido científico, para desarrollar sus potencialidades y que logren los más altos índices posibles de conocimientos y de formación humana; solo trabajando muy seriamente con este concepto podríamos mejorar la calidad de la educación nacional.
Labor fundamental del educador será, en esta nueva dimensión, estimular las habilidades y destrezas de sus alumnos, con el objetivo trascendental de desarrollar y aplicar la inteligencia en el área correspondiente Ðlo que le dará mayores posibilidades de resolver con éxito las situaciones de aprendizajeÐ y su capacidad para enfrentar los conocimientos necesarios en las áreas de la lecto-escritura y científico matemática.
Personal y social. La educación es un compromiso vital en la formación del individuo, debe lograr la tarea fundamental e intransferible de desarrollar las capacidades humanas, en las dimensiones personal y social; así se transforma en un proceso dirigido a la vez a la socialización y a la individualización del hombre.
El gran filósofo alemán Emanuel Kant expuso: "únicamente por la Educación el hombre llega a ser hombre". Esta es una tarea imprescindible para todo sistema educativo pues, para alcanzar esa gran obra humanizadora, debe desarrollar un proceso sistemático y de gran contenido filosófico de formación personal, que le permita al individuo la búsqueda de su condición de hombre. Desde esta perspectiva ontológica, la educación constituye el factor principal y trascendente de la formación para la vida.
Desarrollar la personalidad del ser humano constituye una enorme responsabilidad y es función fundamental de la labor educativa y misión central del maestro, pues debe conocer que la personalidad de cada individuo se compone de un conjunto de rasgos físicos, intelectuales, afectuosos y morales, que en su constante interacción con otros individuos forma un sistema de vida.
Enorme tarea. Dentro de este orden de ideas, podemos afirmar que la responsabilidad del educador dentro del proceso educativo es grande y trascendente, pues debe primero renunciar al papel tradicional y clásico de enseñar, para transformarse en la persona con capacidad para promover las experiencias de aprendizaje, para que los alumnos desarrollen sus propias habilidades y destrezas y así llegar a ser un verdadero hombre, con la capacidad de constituirse en el actor principal de su propia vida; tarea enorme especialmente si se toma en consideración los avances científicos y las transformación actual y futura de la sociedad.
El educador, para desempeñar su papel, debe inspirarse en los más altos valores de nuestra nacionalidad, para que pueda reencontrar su liderazgo en la comunidad nacional, y logre transmitir a las nuevas generaciones los principios morales y cívicos necesarios para formar un verdadero ciudadano, consciente de sus deberes y con capacidad para ejercer sus derechos y libertades; para las instituciones de educación superior donde estudian los educadores, esto constituye una gran responsabilidad, pues es imprescindible en esta nueva dimensión de la educación, lograr un educador de sólida formación intelectual en los campos cultural, filosófico, histórico y científico.
Formar seres humanos es una misión trascendental y sostenida, además de que hay que desarrollar el hombre que el país necesita, esto representa un verdadero reto para la nueva educación, constituyéndose además la misión del maestro en la profesión más sublime y de mayor compromiso con la sociedad y la Patria.
(*) Exdiputado, educador