Opinión

Un sueño para el 2000

Toda conducta humana tiene una base genética influenciada por factores ambientales

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En mi consultorio, casi todos los días, me veo ante la siguiente situación: cómo explicarles a una pareja de padres acongojados por qué su hijo está deprimido, parece autista o tiene anorexia nerviosa. Pocas experiencias son más dolorosas que comunicarle a una madre que su hijo es autista. No es cualquier diagnóstico. El niño no sonríe, tal vez no desarrolle nunca un lenguaje pragmático. Los padres se atormentan alrededor de las siguientes preguntas: øSe pudo haber evitado o fue una alteración biológica imposible de prever? øSerá porque no me tomé las vitaminas regularmente, o porque estaba distraída por mis propios problemas?








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