
Este 18 de setiembre se realizará en la República Federal de Alemania la decimosexta elección general parlamentaria desde su establecimiento en 1949.
El sistema político alemán actual ofrece a sus ciudadanos una excelente estructura electoral para el efectivo ejercicio de sus derechos democráticos. Una mirada o estudio de sus mecanismos electorales puede servirnos, sin duda, como interesante fuente de comparación y discusión, que podría aportar nuevas ideas al debate que sobre este tema se ha venido sosteniendo desde hace años en Costa Rica.
Alemania es una democracia parlamentaria. Su órgano legislativo o Parlamento está compuesto por dos Cámaras: La Cámara de Diputados ( Bundestag ), elegida directamente por los ciudadanos cada 4 años y la Cámara de Senadores ( Bundesrat ), cuyos miembros no se eligen, sino que está compuesta por delegados representantes de los gobiernos provinciales o estados federales (Laender).
Es en la elección de los miembros de la Cámara de Diputados donde encontramos la mayor particularidad del sistema, en razón de una interesante combinación del sistema electoral mayoritario con el sistema electoral proporcional.
Mayoritario y proporcional. Dicha combinación funciona así: A cada elector le corresponden dos votos. Con el primero, el ciudadano elige directamente a un candidato de su circunscripción electoral. El candidato que obtiene el mayor número de votos sale electo. Se aplica en este caso el sistema mayoritario. Con el segundo voto, el elector escoge una lista que presentan los partidos regionalmente (lista partidaria del Estado federal), en las que los partidos inscriben a sus candidatos a diputado conforme a un orden establecido internamente, que resulta obviamente decisivo para la elección al parlamento. Opera aquí el sistema proporcional.
La suma de los diputados elegidos directamente en las 299 circunscripciones electorales del país, más los 299 diputados que son elegidos a través de las listas de los partidos, conforma la integración de la Cámara de Diputados o Bundestag .
Es muy importante mencionar, además, que un partido requiere un mínimo del 5 por ciento de los votos en el ámbito nacional para tener representación en la Cámara de Diputados. No obstante, si un partido no logra obtener ese 5 por ciento, pero alcanza, mediante el voto directo, la elección en tres circunscripciones o más, tendrá derecho a estar representado en el Parlamento. Esto hace que la Cámara de Diputados no tenga una cifra totalmente fija de miembros por período.
Individuo y partido. El sistema electoral alemán procura garantizar, mediante las listas partidarias, la representación de todos los partidos en el Parlamento, en proporción a los votos obtenidos y, por otra parte, ofrece a los electores, mediante el voto directo en su circunscripción electoral, la posibilidad de escoger a determinados políticos de manera individualizada. Es decir, el sistema hace posible que en las elecciones parlamentarias federales los ciudadanos puedan elegir a sus políticos locales preferidos mediante el primer voto y paralelamente, con su segundo voto, pueden apoyar al partido de su simpatía.
El requisito de un mínimo del 5 por ciento de los votos nacionales para acceder al Parlamento ha contribuido positivamente a su estabilidad y buen funcionamiento, al evitar un peligroso fraccionamiento de la Cámara como resultado de una proliferación de minipartidos. No obstante, con mucho acierto democrático, el sistema alemán no le cierra del todo las puertas a los partidos muy pequeños, porque les brinda a la vez la posibilidad de tener representación en el Parlamento mediante la especial vía del voto directo.
Una vez elegida la Cámara de Diputados, corresponde a esta la designación del Jefe de Gobierno o Canciller Federal. Para ello requiere una mayoría que generalmente se logra mediante la coalición de partidos y de la cual surge la estructura política necesaria para el ejercicio de gobierno.
Este 18 de setiembre será la tercera vez en la historia de la República Federal de Alemania que se celebran elecciones adelantadas a la conclusión normal del plazo legislativo. Lo anterior como resultado de la disolución del Parlamento solicitada, conforme a la Constitución, por el Canciller al Presidente Federal. A través de esta, el Gobierno, fuertemente debilitado por la actual crisis económica y la necesidad de adopción de impopulares reformas sociopolíticas, trata de obtener una nueva legitimación para su mandato y sus políticas. La oposición, por su parte, no escatima esfuerzos en la búsqueda de acceder al poder.
El pueblo alemán dará su respuesta a esta interesante conyuntura política en las urnas. Lo hará con base en un modelo electoral muy especial, que procura una justa combinación de sistemas de representación propios de una democracia muy madura.