Opinión

Un recuerdo de Galdós

El genio suele ser torpe en la política

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Cuando en enero de 1920 muere Galdós, la lengua española pierde a su más genial novelista después de Cervantes. En mi época de estudiante contemplé con entusiasmo en Madrid la estatua sedente que el pueblo le había erigido en el Retiro, obra inspirada de Victorio Macho. He leído que el escritor, ya ciego, estuvo presente en el homenaje e inauguración, rodeado de lo mejor de la intelectualidad española.








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