Opinión

Un préstamo del cielo

Un célebre rabino incluso solía agradecer a quienes prodigaba su bondad por darle la oportunidad de ser generoso.

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La caridad: el don de hacer milagros al alcance de todos... Un amigo de mi familia, evidentemente conmovido, nos contó hace poco que una empleada de su casa realizaba una obra benéfica admirable. Azorado, relató que dicha trabajadora, una inmigrante centroamericana, desde hacía varios años destinaba parte considerable de su salario a pagar la matrícula, los uniformes y los útiles para los estudios vocacionales de la hija de una compañera de labores. Esta, abandonada por el esposo, mantenía a cuatro menores y a una madre viuda y enferma. Nuestro interlocutor denotaba preocupación. Le pregunté el motivo de su intranquilidad y respondió: "No me perdono haber ignorado las angustias de un ser humano que depende de mí. ¿Por qué, estando yo en mejores condiciones de ayudar a esa sufrida mujer, no lo hice?"








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