Del 1.° de mayo de 1998 a hoy, 53 de los 57 diputados han acumulado 369 viajes al exterior. Estos viajes, por unos 40 países, le han costado a la Asamblea Legislativa 202 millones de colones. En estos días, dos diputados preparan maletas, por 21 días, para Burkina Faso y Sudáfrica.
En nuestra correspondiente información de ayer, figuran algunos datos curiosos. Dos diputados del Partido Unidad Social Cristiana han completado uno 18 viajes y el otro, 24 en tres años y medio, toda una marca. Los destinos favoritos son Brasil (36), Estados Unidos (31), México (21), Cuba (20), Chile (19) y Taiwán (19). Hay viajes, por ejemplo, a Italia con extensión a la República Checa, Ucrania, Polonia y Rusia, o a Jordania con oportuna prolongación a Egipto e Israel. Estas son muestras claras del influjo y atractivo de la globalización y del deseo de los diputados de gozar de este maravilloso fenómeno planetario.
Sorprende, sin embargo, que, no obstante el tejido de relaciones culturales y económicas con los países centroamericanos, estos no sean objeto de predilección de parte de los diputados. Si los viajes son necesarios por el bien del país, como lo expresan algunos legisladores, los países centroamericanos deberían ser un destino preferido. Estos son vínculos que, por su cercanía e historial, deben fortalecerse.
No criticamos a priori los viajes al exterior de los diputados, del Presidente de la República, del Ministro de Relaciones Exteriores o de otros altos funcionarios. Sería una muestra de aldeanismo. Deben, eso sí, responder a una necesidad, a un objetivo de bien público y no, como ha ocurrido en diversas administraciones, a satisfacer un apetito turístico. De todos modos, en cuanto a los diputados pareciera que no existe proporción alguna entre el número de viajes y la producción legislativa. Tampoco se ha podido probar su necesidad o beneficios, excepto que se crea, como lo manifestaron dos diputados viajeros, que "sus salidas mejoran la imagen del país en el exterior", argumento casuístico ya que difícilmente se puede "mejorar" la imagen del país ya de por sí bastante sólida por un viaje que, generalmente, pasa inadvertido. ¿No será, más bien, la excelencia legislativa el mejor medio de fortalecer la imagen democrática de Costa Rica en el exterior?
Un diputado adujo que sus viajes obedecen a la búsqueda de recursos para su provincia, una justificación que, por peregrina y jocosa, no merece comentario. Otros han declarado que la Asamblea Legislativa no puede aislarse de entidades afines como el Parlamento Latinoamericano y la Unión Parlamentaria. ¿Cuál es el beneficio, sin embargo, de pertenecer a estas entidades multitudinarias? No debemos aislarnos de ellas, pero ¿qué ventajas nos aportan? Un diputado realizó 12 viajes para participar en la Comisión Internacional contra el Narcotráfico. Con todo, esta ha sido una de las comisiones legislativas más ineficaces y conflictivas.
Nos parece, más bien, que los viajes al exterior deben ser la irradiación, necesaria y beneficiosa, de una labor interna fecunda y consistente en el país, y no al revés, no sea que seamos, según el dicho, candil en la calle y oscuridad en la casa.
Tiene razón, entonces, el presidente de la Asamblea Legislativa, Ovidio Pacheco, al recortar las salidas al exterior por cuanto, según su experiencia, "los viajes de los diputados no tienen un resultado positivo ni benefician a la Asamblea Legislativa". Así lo demuestran las pobres justificaciones esgrimidas por los viajeros. De nuevo, los diputados invitan a la gente a hacer lo que dicen y no lo que hacen. También aquí debería imponerse la rendición de cuentas.