
Durante la entrega del libro de poesía “Busco” de Lenín Garrido en el Centro Cultural Mexicano, tuve la oportunidad, después de varios años de no hacerlo, de conversar largamente con Luis Fernando Gómez, el conocido y admirado actor, director de teatro y ahora dramaturgo. Resulta extraño que hubiera pasado tanto tiempo sin encontrarnos, ya que en el pasado hubo períodos, sobre todo cuando fue Director de la Compañía Nacional de Teatro, que nos veíamos y conversábamos varias veces a la semana.
Le dije que sentía mucho no haber podido ver, por motivos de salud, su obra “Trigal con cuervos” y me contestó que buscaría un local adecuado para darla una vez más antes de partir a presentarla en el Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) en Cádiz representando a Costa Rica. “Si no encontramos un teatro adecuado haremos la presentación, aunque sea en una casa particular y solo para vos y Ángela Eugenia”.
Honestidad literaria. No hubo necesidad de esto porque se encontró una fecha libre y se presentó en el agradable Teatro Dionisio enclavado entre una exuberante vegetación saliendo de Heredia y entrando en Barva. No entro a analizar los méritos dramáticos de la obra, ya que esto lo puede hacer mejor un experto crítico teatral como Andrés Sáenz, pero sí debo resaltar la honestidad literaria que se percibe en cada una de las palabras y los gestos de los dos personajes, el atormentado pintor y su idealizada amante, amiga o musa.
Se expone así una realidad histórica, aunque el mismo Luis Fernando indica en el prólogo que no se trata de una obra biográfica y, sobre todo el personaje Margarita Gachet está creada con absoluta libertad y no corresponde a la persona histórica. Se han cambiado algunos hechos, se han inventado situaciones y enfrentamientos que posiblemente nunca ocurrieron, pero se mantiene lo más importante: la honestidad de un artista convencido de su valor, quien cierra sus oídos, como Ulises, a las voces de las sirenas, las tentaciones de los mercaderes que ofrecen gloria y dinero si rebaja su pintura a niveles populares para lograr el éxito.
Es la antítesis de aquellos “artistas” que crean obras pensando solo en el tintineo de las monedas de oro, ahora convertidas en dólares o euros. Son los escritores como Paulo Coelho, para poner un solo ejemplo, que venden miles de ejemplares, que tienen talento, pero se olvidan del arte y lo convierten en un negocio.
Al escribir estas líneas, no se cuál habrá sido el resultado de las dos presentaciones que hará “Trigal y cuervos” en España. Sin embargo, haya obtenido premios o no, haya recibido alabanzas o críticas, habrá sido una presentación genuina, honesta y más que honrosa del teatro costarricense.