¿Gallego/tonto: costarriqueñismo?
“Sentí emoción cuando tuve en mis manos un envase plástico de medio litro de agua de Mondariz, de Galicia. Era tener conmigo –embotellados como el genio de Aladino– mis recuerdos de infancia, mis ancestros gallegos, las notas de una gaita céltica marcando el compás de una armoniosa muñeira, el misterioso rito del conxuro da queimada…”.
Lo anterior lo escribí hace ya bastante tiempo. He buscado con frecuencia estas borrosas remembranzas de Galicia, la tierra de mis ancestros maternos, donde –por culpa de la guerra civil española del 36– pasé los primeros años de mi infancia, donde aprendí a “falar galego” antes incluso que este idioma castellano que ha sido la pasión –cordial e intelectual– de mi vida. “Eu falo o galego porque a miña nai era galega”. Y aún contemplo en el lejano horizonte de mis recuerdos el aire puro de sus montañas (“airiños, airiños, aires, airiños da miña terra...”), y el azul tornasolado de sus rías (“ondiñas veñen, ondiñas veñen, ondiñas veñen e van...”). Y siento una suave nostalgia, monopolio de los genes galaicos (“teño morriña, teño saudade...”)...
Pero ¿a qué viene todo esto? Pues resulta que hace poco, por casualidad, leí el artículo gallego, ga en la última edición del DRAE. He aquí una parte:
«gallego, ga. (Del lat. Gallaecus). 1. adj. Natural de Galicia. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a esta comunidad autónoma de España. 4. adj. Ant., Arg., Col. y Ur. Dicho de una persona: Nacida en España o de ascendencia española. U. t. c. s. 5. adj. C. Rica. tonto (falto de entendimiento o razón). 7. m. Lengua de los gallegos. 8. m. C. Rica y Nic. Especie de lagartija crestada que vive en las orillas de los ríos y nada con mucha rapidez. 9. m. C. Rica. libélula». [Las negritas son de mi autoría].
Por un momento la lectura me dejó sorprendido, asombrado, aturdido, estupefacto, atónico, boquiabierto y patidifuso. Ignoraba (después de más de veinte años en este país) que hubiera una especie de lagartija llamada aquí gallego; desconocía, asimismo, la denominación costarricense de gallego a la libélula [¿cómo hubiera hecho Rubén Darío, si hubiera sido tico, para escribir aquello de “la libélula vaga de una vaga ilusión”?]. Bueno, todo podría suceder: no soy entomólogo ni “saurólogo”...
Pero, ¡por Dios santo!, ¿desde cuándo en Costa Rica –y solo en Costa Rica– se usa el adjetivo gallego con el significado de tonto, bobo, baboso, estúpido, imbécil, idiota, memo, sandio, estulto, estólido...?. ¿He estado sordo y ciego durante veintitantos años? Sé perfectamente que en algunos países suramericanos (donde se dio una alta inmigración española) corren chistes –muchos de ellos han llegado a nuestro país: ¡faltaría más en la era de la globalización!– en que un gallego (español inmigrante) es siempre el tonto de la anécdota. Pero ¿solo por eso se puede decir que gallego es un costarriqueñismo con el significado de tonto? ¿Habrá un solo tico –salvo, tal vez, los académicos de la Lengua– que utilicen gallego por tonto?
Necesito investigar profundamente el caso. Y les cuento la próxima semana.