No sé si considerarlo traición a la patria o amor eterno a los derivados del petróleo importados y caros. O ambos.
Si Costa Rica cuenta con casi infinitas fuentes de energías renovables –como el viento, la geotermia y la radiación solar– para acometer con éxito su transición de las energías fósiles a la energía eléctrica generada con fuentes propias de energía renovable, lo que está ocurriendo es todo un contrasentido.
Incluso los países con grandes reservas de energía fósil –como Irán, Arabia Saudita y Rusia– iniciaron ya su transición hacia un futuro con electricidad generada por fuentes no tradicionales, incluyendo la energía atómica.
Solo en Costa Rica se da el caso de que un segmento de la población que hace pocas décadas se consideraba antiimperialista, ahora se opone a una ley que tiene como objetivo iniciar la transición de la gasolina hacia la energía eléctrica, sobre todo con miras al transporte del futuro.
Considero que los intereses de estos grupos coinciden con los de las petroleras y demás empresas que han sometido al país a una creciente dependencia de las energías fósiles. Y son los mismos que ayer se opusieron a la exploración petrolera y de gas en nuestro subsuelo.
Mantener a Costa Rica esclava de los derivados del petróleo es una actitud antipatriota.
Ricardo Trujillo Molina, experto en tecnología fotovoltaica
El fin no justifica los medios
¡Qué contradicción! Fomentar el vicio del licor para “ayudar” al deporte. ¿Cómo es posible que se esté pensando en obtener fondos con propaganda a favor de bebidas alcohólicas en uniformes, publicidad, medios de transporte y artículos deportivos, lo cual está prohibido en una ley que ya existe y que se proponen reformar?
Con esto, están enviando un mensaje negativo a niños, jóvenes y demás personas. Sería dinero malhabido, obtenido a costos muy altos como lo es el sacrificar la salud física y mental, en especial de nuestra juventud. No es moral ni educativo que el licor patrocine al deporte. El fin no justifica los medios.
Ana Isabel Vallejo Fuentes, Heredia
Pésima atención en Banco Nacional
Mi experiencia con el Banco Nacional no ha sido la mejor. ¿Cómo normalizan hacer esperar a las personas por más de dos horas para ser atendidas, aduciendo que se cambió el sistema y que hay trámites que llevan mucho tiempo?
No importa la sucursal. Lo viví en Cartago y en el Banco Nacional de San Pedro, donde, al igual que yo, adultos mayores debieron esperar más de dos horas. Y eso que estos últimos merecen un trato preferencial.
Lo peor fue que luego de esa larga espera, no hubo solución a mi problema, que es no tener acceso a mi cuenta de forma digital. Alegan que el problema es la terminal celular que tengo, cuando un familiar tiene la misma y puede ingresar. Escribí a la Contraloría de Servicios, dijeron que me llamarían y, una semana después, nada. Luego de volver a escribir, me llamaron, pero ni siquiera habían leído los correos.
Es increíble el pésimo servicio que ofrece el Banco Nacional y el desinterés de su personal.
Catalina Quesada Madrigal, Cartago
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