El tema de la propiedad intelectual (PI) ha tenido un auge en los últimos días y es motivo de conversación y disputa no solo en las altas esferas políticas del país, sino también entre muchos ciudadanos que, incluso, desconocían su existencia.
Sin embargo, de alguna manera se ha infundido temor a raíz del Tratado de Libre Comercio (TLC), que ha ido satanizando el tema al punto que muchos ciudadanos asocian directamente la PI con perjuicios contra la salud, de la vida y hasta de la seguridad alimentaria.
Lo anterior debe irse erradicando por varias razones, pero quizás la más importante es que la PI no es nociva ni mucho menos para la sociedad, sino que, al contrario, es una herramienta sumamente valiosa, que brinda precisamente progreso a los pueblos y que protege e incentiva el conocimiento que desarrollan tanto los individuos como la sociedad.
Investigación y desarrollo. Costa Rica posee una ventaja competitiva con respecto al resto de Centroamérica, e incluso muchos países del mundo, en cuanto a investigación y desarrollo de conocimiento, tanto en nuestras universidades como en las empresas, que debe ser protegido con vistas a nuestro propio beneficio, tanto en el plano nacional como en el internacional.
Si bien es cierto el TLC refuerza la protección a la PI en ciertas áreas, lo cierto es que también nos brinda flexibilidad para determinar mecanismos de protección, plazos e inclusive temas que podemos discutir a lo interno del país y sin presión alguna.
Agenda complementaria. Paralelamente a lo anterior, debemos, igual que en otros temas abarcados por el TLC, implementar una agenda complementaria en temas tan trascendentales como incentivos a las pequeñas y medianas empresas, a las universidades y a los centros de alta tecnología, para permitirles desarrollar y explotar al máximo todos los conocimientos que ahí se generen.
Por lo anterior, debemos aprovechar esta oportunidad histórica en la que la PI ha estado en la palestra pública para entender y comprender verdaderamente las ventajas que brinda tener un sistema de protección a los activos de propiedad intelectual, pues si el país se mueve a una economía de servicios y de conocimiento, como estamos haciendo incipientemente y los protege de una forma consciente, quizás en algunos años estaremos discutiendo con mayor ahínco y con mayor optimismo nuevas, mejores y más estrictas leyes de propiedad intelectual.